Houellebecq debuta como artista plástico en París

  • El escritor muestra durante el verano en el Palacio de Tokio una megainstalación bajo el título 'Seguir vivo'

El escritor francés Michel Houellebecq debutó ayer como artista plástico en el Palacio de Tokio de París, donde hasta el próximo 11 de septiembre propone una megainstalación con obra propia y de algunos de sus mejores amigos. Bajo el título Rester vivant (Seguir vivo) y con habitual mezcla de nihilismo y humor negro, el autor utiliza los 2.000 metros cuadrados de 18 salas construidas e iluminadas minuciosamente según sus designios para mostrar su idea del mundo actual, del deseo y el amor. Fotógrafo, cineasta, actor, cantante y celebridad social en Francia, Houellebecq ha creado una instalación visual y sonora total.

La fotografía, que practica desde hace décadas, es sólo una pequeña gran parte del conjunto. Aunque las imágenes sí que constituyen el hilo conductor de la propuesta. Son, por separado, mundos que se bastan a sí mismos. Pero también aportan visiones abismales de escenarios de sus novelas más celebradas y lúcidas, como Ampliación del campo de batalla (1994), Las partículas elementales (1999) o Plataforma (2001).

En 2014, en un pequeño espacio en París, ya expuso muchas de ellas: su premonitoria visión de Europa y de Calais, bellos y desoladores paisajes de España y Francia, las naturalezas exóticas destruidas por la mano humana o las falsas promesas turísticas de mundos ideales. Lo nuevo en esta exposición, además de sus fotografías eróticas (a las que dedica una pieza envuelta en piel de pantera), es el diseño de muros, salas, dimensiones, alturas, contenidos, luces y colores para ordenar en ellos los más variados géneros artísticos. El comisario capaz de asumir el riesgo ha sido su amigo Jean de Loisy, también presidente del Palacio de Tokio que acoge la exposición. "Creía que íbamos a hacer una exposición sobre Houellebecq, luego supe que íbamos a hacer una exposición de Houellebecq y ahora sé que no es una exposición, sino una instalación", bromeó ayer.

Como demostró el escritor en El mapa y el territorio (2010), cuyo protagonista es un artista de éxito, Houellebecq no es ningún intruso en el mundo del arte. Lo demuestra ahora de nuevo con la otra parte de la exposición, que recoge obras de artistas a los que admira especialmente y que tratan del arte y el amor, "motivos supremos para seguir vivo". Renaud Marchand, Robert Combas, Marie-Pierre Gauthier (antigua mujer del autor) e incluso Iggy Pop forman parte de esta selección.

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