Isbilya vende el retrato de la madre de Goya que pintó Carnicero

Las subastas de la firma sevillana Isbilya cada vez registran más animación, con independencia de los resultados que arrojen los remates. Si en los días previos la exposición de las obras a puja en su sala de Jesús de las Tres Caídas fue visitada por numeroso público, también ayer, en la primera sesión de su última subasta de la temporada, fue constante la entrada y salida de curiosos -entre ellos muchos extranjeros-, propietarios y aspirantes a dinamizar el mercado del arte andaluz. La pieza estrella, un lienzo de Ribera que salía a la venta por 200.000 euros, no encontró comprador. Bien fuera por su elevado precio o por la restauración llevada a cabo por sus propietarios, San Pedro meditando regresó al casillero de salida en una jornada donde los mejores remates no superaron las cinco cifras.

Las mayores alegrías las depararon las artes decorativas al adjudicarse por 32.000 euros una talla anónima en madera policromada de escuela burgalesa que representaba a San Juan en meditación. La obra, de 175 cm. de alto e influencia flamenca en su prototipo, formó parte de un conjunto que representaba el Calvario. Dos candeleros guatemaltecos del siglo XVIII vendidos en 3.000 euros ilustraron que la plata es, al igual que los diamantes y esmeraldas, un valor refugio en tiempos inciertos.

El Calvario pintado por el holandés Cornelis de Beer por el que se pedían 33.000 euros no halló comprador, ni tampoco la pintura de Palma el Joven Venus y Marte, que salía por 60.000. Mayor fortuna tuvo la pareja de óleos sobre lienzo del italiano Aurelio Tiratelli (1842-1900) que Isbilya eligió como portada del catálogo y que representaba el Camino y Regreso de una fiesta sobre una carreta de bueyes. La captación de la luz y la atmósfera son sellos de identidad de estos dos lienzos, rematados cada uno por su precio de salida (17.500 euros), donde Tiratelli evidencia su deuda con pintores españoles que, como Fortuny o Jiménez Aranda, triunfaron en Roma.

Y aunque no se contaba entre los lotes más caros, el pormenorizado retrato de la madre de Goya, doña Gracia Lucientes, era una de las obras más interesantes y el mercado respondió a su atractivo. Este óleo sobre lienzo de Antonio Carnicero (Salamanca, 1748-Madrid, 1848), que se adjudicó por los 7.000 euros de salida, ilustra la producción más neoclásica de este grabador, pintor y miniaturista de quien el Prado custodia su célebre cuadro Ascensión de un globo Montgolfier en Aranjuez, exponente del interés de la Ilustración por los avances científicos.

Dos tablas de José Arpa dedicadas al Guadalquivir a su paso por Sevilla triplicaron, en cambio, su precio salida: 1.700 euros se pagaron por la vista de la Torre del Oro y 1.800 por la del río ante el Monasterio de la Cartuja. El interés por la escuela decimonónica sevillana se prolongó en los remates logrados por las obras de Valeriano Domínguez Bécquer, Villegas Cordero, Gonzalo Bilbao o Manuel García Rodríguez. Un retrato de Gustavo Bacarisas y un paisaje del jerezano José María Jardines fueron otras ventas importantes en una tarde donde se pagaron 10.000 euros por dos bodegones italianos con flores del XVII. Hoy, a partir de las 19:00, Isbilya cerrará su subasta con pintura contemporánea de artistas como Zóbel, Laffón, José Soto y Mauri.

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