José Tomás sale a hombros en Castellón

  • El madrileño, en su primera actuación de la temporada 2008, corta dos orejas en una corrida que careció de trapío

El polémico diestro José Tomás inauguró su temporada española, en Castellón, con un triunfo grande, de dos orejas y la salida a hombros, en una corrida con muchas cosas en contra, fundamentalmente la falta de entidad de los toros que lidió. Su primero, un torito claudicante. Tantas limitaciones frustraron en cierto modo los ánimos de los partidarios, que, no obstante, todavía encontraron resuello en un par de tandas al natural de mucha enjundia y quietud a cargo del ídolo. Insuficiente a pesar de todo para justificar tanto boom a su alrededor. En el siguiente, menos anovillado, cambió por fin el panorama, aunque todavía Tomás se atropelló mucho con el capote en el recibo, dos veces desarmado. Fue a partir de un quite por gaoneras, ajustadísimo y de una quietud apabullante. Exactamente seis lances sin inmutarse. Ahí empezó la apoteosis. Y ya con la muleta desde los estatuarios, cinco, otra vez sin pestañear, ligado a uno del desdén que tuvo continuidad con el de pecho, la plaza ardió. Primera tanda por la derecha, todavía a media altura, de suma limpieza. Natural: el de mano izquierda baja, firme y muy sentida. Tomás embarcaba en la distancia corta, pasándoselo muy cerca y quedándose muy quieto. Y con temple, mucho temple esta vez, hay que advertir. En los remates por abajo, deliciosos remates, hubo un momento de apuro, para que no faltara de nada. La estocada, también colosal. Pero, sin ánimos de aguar la fiesta, en la mente de unos y otros, ya está dicho, la falta de toro. Quede claro que el clima fue muy emotivo. Valor y muchas cosas que no se improvisan ni se regalan tan fácilmente. Por eso da tanto que hablar José Tomás.

Al veterano Esplá le pidieron la oreja del primero de la tarde después de una faena fácil y pinturera. En el cuarto, en cambio, el alicantino estuvo tirando líneas, o lo que es lo mismo sin pasar de hacer proyectos de pases.

Tejela cumplió lo justo en su noble primero, en faena de más estética que hondura. En el sexto se aclaró menos, en un toreo de muchas prisas y poca consistencia.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios