Noche de estreno para una orquesta con adjetivos

Concierto de presentación. Solista: Joanna Krasuska-Motulewicz, mezzosoprano. Director: Juan García Rodríguez. Programa: Passacaglia de 'Peter Grimes' de Britten; 'Kindertotenlieder' de Mahler; Sinfonía nº5 en do menor Op.67 de Beethoven. Lugar: E.T.S. de Ingeniería. Fecha: Jueves 15 de diciembre. Aforo: Casi lleno.

Para aliviar en lo posible el duro salto de los conservatorios al mundo profesional se han creado las orquestas juveniles, que florecen desde hace años en Andalucía, sostenedora financiera de una de las mejores del mundo (la West-Eastern Diwan) e impulsora de una de las más prestigiosas de España (la OJA). En Sevilla, Universidad y Conservatorio Superior acaban de crear otra, una orquesta que nace con dos adjetivos en lugar de nombre y que se presentó anoche en un concierto que no defraudó las muchas expectativas creadas.

Juan García Rodríguez, director del conjunto Zahir Ensemble, tomaba la batuta (y repetirá en tres de los cuatro conciertos que, entre enero y mayo, completan la ambiciosa apuesta de esta primera temporada del conjunto), lo que sin duda era ya garantía de seriedad. Con gesto algo brusco, heterodoxo, abrió la sesión con un Britten aguerrido e intenso, y de igual forma la cerró, con un Beethoven cuando menos sorprendente. Acaso lo más flojo estuvo en esos Kindertotenlieder de Mahler que superaron las posibilidades actuales de la joven mezzo polaca Joanna Krasuska-Motulewicz, con problemas en la articulación (le fallan las consonantes, lo que provocó una evidente falta de claridad) y cierta asepsia expresiva. Tampoco se salvó un acompañamiento algo plano, primario y deslavazado.

Pero la de Beethoven sonó con un nivel de competencia altísimo. A pesar de que la nutrida cuerda parecía aconsejar doblar los vientos, la OSC logró una claridad notabilísima, lo que permitió al maestro sanluqueño destacar detalles aquí y allá, mostrando a un conjunto bien equilibrado, con algún problema de empaste, pero muy capaz para extraer la entraña dramática de una música que sonó romántica. Promisorio comienzo para una orquesta que en el futuro será sin duda más reconocida con un nombre que con dos adjetivos.

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