Payne estudia la relación entre Franco y Hitler en su nuevo libro

  • El historiador afirma que sin la ayuda del segundo el golpe militar del 36 habría fracasado

El historiador Stanley Payne afirmó ayer que "sin el primer envío de aviones de Hitler para ayudar a Franco, la insurrección militar de 1936 habría fracasado". Payne pronunció estas palabras en la presentación de su nuevo libro, Franco y Hitler, en el que estudia las relaciones entre ambos dictadores y entre Madrid y Berlín.

Profesor emérito de Historia en la cátedra Hilldale-Jaume Vicens Vives de la Universidad de Wisconsin-Madison, de Estados Unidos, Payne aborda en esta obra, que publica Esfera de los Libros, cómo el modo en que se llevaron esas relaciones "políticas, militares y económicas", y el hecho de empezar a superarlas, contribuyeron a la supervivencia del régimen de Franco. Además, explica los términos de la colaboración directa con Alemania, analiza el significado de la División Azul y dedica varios capítulos a la política española respecto al Holocausto.

Al aludir a la visión que tenía Hitler de los españoles, Payne comentó que "Hitler valoraba sobre todo la etapa musulmana y su guerra santa. Pensaba que si el Islam hubiera triunfado en Europa, los alemanes, con su superioridad racial, utilizando la Yihad, hubieran podido conquistar el mundo".

El hispanista señala que durante el conflicto europeo, el gobierno español colaboró con las potencias del Eje "mucho más que cualquier otro país neutral". En agosto de 1940 -relata- la actitud de Hitler hacia España cambió con la caída de Francia y, si Franco expresó su interés por participar en la guerra europea al lado de Alemania, durante seis semanas el Fuhrer se desinteresó, creyendo Inglaterra al borde del colapso. Pero después -dice- Hitler ya pidió que España entrara en la contienda para facilitar la toma de Gibraltar y la clausura del Mediterráneo. Las negociaciones, en septiembre y octubre, culminaron sin acuerdo en el famoso encuentro de Franco y Hitler, en Hendaya.

En él, dice Payne, Franco mantuvo que España no podía entrar "por gusto" en la guerra y pidió en contrapartida la cesión de todo Marruecos, el oranesado en Argelia y mucho territorio francés en África occidental, más gran apoyo militar y económico. "Hitler no estuvo dispuesto a tanto, y no quiso ultrajar al régimen de Vichy entregando esa parte de su imperio".

Para Payne, que Franco nunca entrara en la guerra "disgustó y enfureció" a Hitler, que llegó a hablar del dictador español como de "un charlatán latino".

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