"Quiero que los jóvenes confíen en el futuro de la literatura"

  • Sergio Ramírez, que recibirá en unos días el Cervantes, ya ha terminado el discurso de aceptación

El escritor Sergio Ramírez (Masatepe, Nicaragua, 1942) . El escritor Sergio Ramírez (Masatepe, Nicaragua, 1942) .

El escritor Sergio Ramírez (Masatepe, Nicaragua, 1942) . / sashenska gutiérrez / efe

Cuando el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares abra sus puertas el 23 de abril, no lo hará sólo para que Sergio Ramírez reciba el Premio Cervantes 2017, sino también para que los jóvenes de Centroamérica se interesen por las letras. Así lo expresa el primer autor de la región en recibir ese preciado galardón literario en una entrevista con Efe, antes de su viaje a España.

"Es una puerta para la literatura centroamericana y, sobre todo, una puerta que yo quiero que se abra para que los más jóvenes confíen en el futuro de la literatura, que sientan todos que nos alumbran a todos estos reflectores del Premio Cervantes, que es un hito para la cultura centroamericana", dice el escritor nicaragüense, de 75 años.

"Siempre hay miedo escénico, lo tienen hasta los más valientes", admite el nicaragüense

Ramírez, que viajará acompañado de su esposa, Gertrudis Guerrero, sus tres hijos y ocho nietos, porque "es una fecha histórica para la familia", confiesa tener miedo escénico en los días previos a la ceremonia de entrega del Cervantes, el máximo honor al que puede aspirar un escritor de habla hispana.

"Siempre hay miedo escénico, lo tienen hasta los más valientes (...) si hay un lugar histórico es el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, y la cátedra es nada menos que la que ocupó don Antonio de Nebrija, quien escribió la primera gramática de la lengua española, todo ese ritual a cualquiera lo pone nervioso, por muy curtido que esté", explica.

Sobre el discurso que pronunciará, el escritor de Ya nadie llora por mí reconoce que justo antes de esta entrevista ha dado por terminado el borrador. "Ha sido una responsabilidad muy grande, porque estos discursos se consideran canónicos, (...) es una reflexión sobre mi vida como escritor, sobre lo que yo creo que es la escritura, sobre la lengua que yo escribo, que es la lengua de Cervantes pero también la lengua de Rubén Darío", afirma.

El autor de Un baile de máscaras pretende aportar un legado que sea útil, o como él mismo dice, "una trascendencia que no sea vanidosa. Yo quisiera que esto fuera imitado, que esto no terminara conmigo, que ayude a promover y estimule a jóvenes escritores. Yo creo que una sociedad como la centroamericana, sin la escritura, sin la cultura, no estaría completa", resalta el narrador, que ha publicado 59 obras entre novelas, cuentos, antologías, ensayos y testimonios, y que ha sido traducido a 17 idiomas.

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