Reflejos de un mundo roto

Versión y dirección: Ernesto Caballero. Intérpretes: Santiago Ramos, Juan Carlos Talavera, Silvia Espigado, Jorge Martín, Karina Garantivá, Jorge Mayor, Rosa Savoini, Paco Torres. Iluminación: Juan Gómez Cornejo. Espacio escénico y vestuario: Curt Allen Wilmer. Lugar : Lope de Vega. Fecha: Jueves 7 de abril. Aforo: Medio

La mejor forma de contar una historia es no andarse por las ramas y esta versión que Caballero presenta de El cántaro roto -nombre mítico también de nuestro teatro- lo hace al pie de la letra. Si vamos a hablar de jueces vayamos al meollo, al día que se inaugura el año judicial y tenemos en la sala no sólo a nuestros abusones, prevaricadores, poco eficientes y ridículos jueces sino también al resto de ridículos y poco eficientes estamentos de la triste España. Los jueces -un rapto de osadía que no les hace justicia- van a celebrar el nuevo año judicial ofreciéndonos la adaptación de la obra del alemán Von Kleist. Así está contado este cuento y funciona.

Funciona el espejo que, en forma de comedia, refleja una realidad tan denunciable en el siglo XVIII como hoy. Alguien decía que una comedia es una historia donde un personaje quiere algo y lo consigue y una tragedia donde no lo consigue; pues esta "fiesta" es una comedia, sí, porque el final es feliz pero la historia es tan buena, tan ejemplarizante en el buen sentido, que queda el regusto de que hemos visto un "universal", uno de esos principios que son intrínsecos a nuestra sociedad: que la justicia es un desastre.

Mal todo el tema musical, mustio y sin brío. Bien el humor y los ocho magníficos actores, bravo. El ritmo decae en el discurso final, pero todo sea por las puyas.

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