Triunfal tarde de toros en el cierre de las Colombinas

  • El local Emilio Silvera, en actuación digna en su reaparición, José Tomás, enorme en sus dos versiones, y un crecido Manuel Jesús 'El Cid' salen a hombros

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GANADERÍA: Toros de Núñez del Cuvillo, en conjunto bien presentados y de notable juego. Al tercero, Candelita, número 78, negro, chorreado, de 506 kilos, le premiaron con la vuelta al ruedo en el arrastre. TOREROS: Emilio Silvera, oreja y oreja. José Tomás, dos orejas y dos orejas. Manuel Jesús 'El Cid', dos orejas y oreja. Incidencias: Plaza de La Merced. No hay billetes. Emilio Silvera, José Tomás y El CId salieron en hombros, junto al mayoral, del coso de La Merced. En cuadrillas destacaron el picador Juan Bernal y los banderilleros Caba y Carvajal.

Interesante espectáculo el que puso broche final y de oro a las Colombinas 2009. Con un encierro de Núñez del Cuvillo -al tercero le premiaron con la vuelta al ruedo en el arrastre-, bien presentado, variado y de nota alta en el conjunto triunfó la terna formada por Emilio Silvera, José Tomás y Manuel Jesús El Cid, quienes salieron en hombros en la plaza de La Merced, llena hasta la bandera, en la corrida de más expectación de la feria onubense.

El diestro local Emilio Silvera, con decisión, cumplió en su retorno a su plaza, a Huelva. El veterano torero onubense, de 45 años, tras ocho años sin vestirse de luces, estuvo muy digno con dos toros encastados, especialmente su segundo. Ante el que abrió plaza, bravo y noble, comenzó de manera torera, desde un doblón a un pase del desprecio. La labor, correcta en el toreo fundamental, por ambos pitones, tuvo también apuntes de inspiración, como un trincherazo invertido. Tras un pinchazo y una estocada que hizo guardia le dieron una oreja. Con el otro, muy bravo, Silvera realizó una faena vibrante, con muletazos de buena factura por ambos pitones. Cerró su labor con manoletinas. Falló con la espada y perdió premio. Sus paisanos entregados con este torero, que siempre se ha distinguido por su seriedad en todo lo que hace en el ruedo.

José Tomás estuvo magistral con dos toros muy distintos en sus condiciones. Con el segundo, un ejemplar muy noble, que manseó algo en los primeros tercios y fue a más, dibujó preciosas y templadas verónicas, con el compás abierto. El madrileño dejó al toro crudo. Gran faena, en la que primó la quietud. Comenzó con estatuarios muy ajustados. En los medios, con la diestra, muletazos largos. El animal se rajó, buscó tablas y comenzó a puntear. El toreo al natural estuvo salpicado de enganchones. Volvió a la derecha y consiguió una tanda de toreo más reposado, que caló en el público. Cierre variado, con ayudados por alto, trincherillas y hasta un circular con la diestra. Mató de limpia estocada y le concedieron dos orejas. Con el exigente e incierto quinto, se la jugó. Fue una faena en la que en varias ocasiones los espectadores saltaron de sus asientos. Tragó lo indecible y estuvo nuevamente eficaz con la espada.

Manuel Jesús El Cid estuvo soberbio. Con su primero, exigente, encastado, que llegó a morir en el centro del ruedo, y al que se le premió con la vuelta al ruedo, desplegó sus poderosas armas de poderío. Comenzó con la izquierda, tanteando a un animal que se metía. Dos tandas con la diestra con buenos muletazos, mandones fueron rotundos. Por este pitón estuvo magistral. Muletazos de ese torero poderoso que es El Cid, quien en otras dos series al natural, toreó de manera templada. Una faena en la que fue apoderándose del toro. Mató con gran decisión. Con el otro astado, al que le faltó transmisión, brindó la faena a sus compañeros. Una labor entonada, pulcra y templada, que no remató bien con la espada al primer envite.

El cierre de las Colombinas 2009 fue muy brillante. Silvera estuvo digno en su retorno. José Tomás, a lo grande, convenció en sus dos versiones, con buen toreo ante un astado noble y asustando con el toro malo, y El Cid, crecido.

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