En la cocina de las políticas culturales

  • Más de 150 expertos y agentes culturales han analizado en el convento de Santa Clara cómo transformar y agilizar las relaciones entre la administración y la iniciativa privada

A Santiago Eraso, director de Madrid Destino, la sociedad anónima que gestiona algunos de los centros emblemáticos del Ayuntamiento que dirige Manuela Carmena, le obsesiona cómo crear un territorio común entre la administración y la iniciativa privada para hacer más ágil y participativa la cultura. Esa preocupación por propiciar modelos de "agenciamiento" y "corresponsabilidad social" la comparte con su homóloga en el Ayuntamiento sevillano, la directora general de Cultura Isabel Ojeda. Su experiencia y la de otros responsables de distintas urbes españolas, como Zaragoza, Barcelona o La Coruña, se sumaron al caudal de ideas y propuestas para transformar las políticas culturales de la capital andaluza que, desde el lunes, han debatido más de 150 profesionales en el antiguo convento de Santa Clara.

Convocados por el Instituto de Cultura y Artes de Sevilla (ICAS) para repensar públicamente estas cuestiones por primera vez en 11 años, según recordó ayer en la clausura el delegado de Hábitat Urbano, Turismo y Cultura, Antonio Muñoz, los participantes aportaron "ingredientes" para el futuro cultural sevillano a partir de un documento que fue la base del debate. "Estas sesiones de trabajo no han partido de cero. Desde que arrancó el mandato se han realizado más de 150 reuniones con trabajadores y con el sector para preparar el documento que ha servido como punto de partida de las jornadas", explicó Muñoz.

El eje de las mismas fue el trabajo en grupos, que se desarrolló en cinco mesas donde se abordaron ideas y experiencias en torno a la distribución de los recursos económicos (subvenciones y convocatorias), las buenas prácticas (transparencia y corresponsabilidad social), la gestión de los futuros espacios culturales de Sevilla (Artillería y Factoría Cultural), la mediación (o cómo participar en el ámbito de la cultura) y la creación de marca (cómo visibilizar al sector cultural de Sevilla).

Entre las preocupaciones compartidas por las cinco mesas, según sintetizaba a este medio Pedro Jiménez, de Zemos98, figuraban cómo mejorar la comunicación con la administración, cómo gestionar las relaciones económicas con el ICAS -desde redefinir los modelos de contrato y subvención hasta repensar los convenios (que podrían ser plurianuales) y los pagos- y cómo lograr que el diálogo con la administración siga fluyendo y se ponga en valor lo discutido en este foro. Zemos98 ha sido el colectivo encargado de dinamizar las jornadas a instancias del Ayuntamiento. En reconocimiento a su trayectoria en el ámbito de las políticas culturales, también formó parte del grupo motor del documento base, cuyas líneas serán ahora enriquecidas con las conclusiones de las cinco mesas de debate.

Todas esas propuestas marcarán la senda del futuro plan director para la cultura en Sevilla que, según recalcó Isabel Ojeda, nace "con algunos objetivos claros, como garantizar el acceso a la cultura como bien común, apoyar al tejido cultural poniendo el énfasis en la formación y los procesos en lugar de en la exhibición y los resultados, crear una marca cultural de Sevilla, rediseñar la gestión del ICAS y poner en marcha un modelo descentralizado".

Para ello, el documento base plantea tres niveles de diálogo: uno interno entre el propio personal del ICAS (desde técnicos a directivos y departamentos administrativos), otro externo (creadores y gestores culturales de la ciudad junto a profesionales de otros sectores urbanos) y un tercer nivel de diálogo que englobaría, en el futuro, al resto de instituciones públicas que operan en la ciudad.

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