Contra los discursos heredados

  • El CAAC presenta en España la obra de la artista jordana Ala Younis, centrada en la arquitectura social y la construcción de los relatos históricos

Mientras reunía su obra para mostrarla en Sevilla, Ala Younis percibió con más claridad que nunca que "ciertas ideas han ido apareciendo, desapareciendo y reapareciendo" en su obra bajo formas distintas, pero siempre vinculadas entre sí. Ideas que surgen, dice esta artista jornada nacida en Kuwait, de las narrativas propagadas por "las estructuras de poder" que finalmente conforman un determinado relato colectivo, que en unas ocasiones es reforzado y en otras discutido, enmendado e incluso borrado por "la arquitectura social". Asunto éste -el de la construcción y la representación jamás inocentes de lo que todos venimos a conocer como "la Historia"- que se manifiesta con acentos particularmente significativos en Oriente Próximo, eterna zona caliente del planeta cuya percepción global ha venido siempre mediada por los discursos externos, principalmente los de las antiguas potencias coloniales occidentales.

En su primera exposición individual en España tras haber presentado ya su trabajo en el MOMA de Nueva York o la Bienal de Venecia, Ala Younis recoge en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo hasta el 10 de junio buena parte de sus proyectos realizados en los últimos diez años, en los que la voluntad de relacionar lo personal y lo político ejerce de hilo conductor. Así ocurre, por ejemplo, en Tin Soldiers, probablemente la obra de mayor impacto visual de la muestra: 12.261 figuras metálicas pintadas a mano, remedando los antiguos soldaditos de plomo, que forman en una sala, cada uno con la bandera de su país en la manga del uniforme, y que representan en una escala de 1:200 -una figurita por cada 200 soldados reales- las tropas activas en Oriente Próximo en 2010. Amén de proponer una recordatorio implícito -el hecho de que la industria de los soldaditos de plomo vivió su apogeo entre las dos guerras mundiales, justo cuando la región estaba inmersa en el complejo proceso de redefinición de fronteras que es la raíz de sus conflictos actuales-, la artista, intrigada por las distintas causas que pueden llevar a una persona a "ofrecer su propio cuerpo al servicio de la política", habló con muchos militares de distintas nacionalidades desplegados en la zona. Sus testimonios están recogidos en un libro que complementa la instalación.

También opera esta misma lógica -la conexión de lo íntimo con lo doméstico con lo colectivo y con lo político- en Nefertiti, proyecto que toma el nombre de una máquina de coser que inundó los hogares del Egipto posterior a la revolución de 1952, es decir, el del panarabismo y el sueño del socialismo árabe. Tras buscarlas en mercadillos de saldo, Younis muestra varias de estas máquinas, que se fabricaron en algunas de las 800 fábricas que controlaba el Ejército y con las que Nasser quiso proclamar la soberanía y el músculo industrializador y modernizador de su gobierno; y tras ellas proyecta un vídeo en el que varios hombres relatan pequeñas historias orales y cotidianas en torno a productos domésticos antiguos. Hombre solamente, tal vez, porque como indica Younis la obra invita a pensar en la ambigüedad de ciertas conquistas consideradas en su momento feministas, ya que "las autoridades fomentaron activamente su compra asequible, muchas veces a plazos, para que las mujeres pudieran tener ingresos propios y ser más autónomas mientras los hombres luchaban en la guerra"; pero en efecto este intento asumía y corroboraba que el espacio propio de las mujeres era el doméstico.

En última instancia, Nefertiti da cuenta también del fracaso de las utopías junto a las que nació ese producto: en el vídeo, la artista sigue la pista de esas máquinas, retiradas del mercado a finales de los años 80 por fallos nunca resueltos en su diseño y reemplazadas masivamente por las ubicuas y americanas Singer. Hoy, las Nefertiti sólo son usadas, o más bien custodiadas, por nostálgicos que las reensamblaron a partir de viejas piezas oxidadas, hasta convertirlas en reliquias en las que resuena "la descorazonadora decepción de la generación anterior" y que por tanto es, dice la artista, "un icono nostálgico del apogeo de los sentimientos nacionalistas". Otra obra presente en el CAAC, UAR (siglas de "República Árabe Unida"), mediante un repertorio de imágenes y objetos de la época en que Nasser lideró su país, analiza las historias y los mecanismos retóricos y de representación que fueron conformando su figura histórica, a la vez que explora su condición de "héroe y antihéroe" profundizando en sus promesas y, de nuevo, en sus fracasos, ambos trascendentales en la era moderna de Egipto.

Junto a Jardines colgantes (su tentativa de sentar las bases de un modelo de "jardín futuro"), Ex soviéticos (un ejercicio de arqueología audiovisual que rastrea la influencia de Moscú en las sociedades árabes de los 50 y 60 y la huella de esta amistad en sus cinematografías), Esta tierra te habla primero por signos (dibujos en lápiz y carbón sobre papel inspirados por el documental Demasiado pronto, demasiado tarde deJean-Marie Straub y Danièle Huillet) y Representación (de nuevo dibujos, esta vez en torno a la idea de una protesta de raíz política como "performance accidental") completan el recorrido de la muestra, además de Plan urbanístico para el Gran Bagdad, que junto a los dos primeros trabajos comentados forma el eje central de la misma. En este proyecto, la artista reconstruye la historia llena de avatares del único edificio de Le Corbusier en pie en Iraq, encargado al celebérrimo arquitecto por Faysal II en 1956, y construido finalmente en 1982, 17 años después de la muerte de su creador y en el régimen de Sadam Husein (de hecho llevó su nombre: Gimnasio Sadam Husein). La artista aporta imágenes y textos, junto con la maqueta misma, y recorre así los innumerables cambios en el proyecto ocasionados por los vaivenes políticos y la sucesión por momentos de primeros ministros, regímenes, golpes de Estado y mandamases grandilocuentes de turno.

La exposición, titulada Ala Younis, a secas, se inaugura hoy a las 20:00 con un encuentro de la artista, arquitecta de formación, con el comisario, profesor y también arquitecto Pedro Azara.

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