Cultura

"El dolor de España en el XVI se parece al de Iraq hoy"

  • El escritor Francisco Núñez Roldán presenta su novela 'El legado del hereje'

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En 1995, el filólogo madrileño afincado en Sevilla Francisco Núñez Roldán ganó el Premio Luis Berenguer con La sota de sombras. Trece años después, el escritor parte de la misma trama para elaborar El legado del hereje, un fresco de la España del siglo XVI que retrata entre otros episodios las condenas a la hoguera de la Inquisición y la guerra de los moriscos. El narrador explica así su regreso a su primera novela: "Me interesaba cambiar algo, inevitablemente, del estilo, porque uno no es nunca la misma persona, nunca es el mismo hombre, más tarde lees lo que has escrito con una visión más crítica. He aliviado el estilo de algunas expresiones de castellano antiguo que yo consideraba pesadas. También me atraía cambiar el conjunto de la historia y, sobre todo, el final", asegura este autor de libros de viajes, poeta y ensayista.

El legado del hereje empieza con una imagen brutal que se quedará adherida a la retina del lector: un niño contempla a su padre ardiendo en la hoguera. "Eso desgraciadamente sucedía", advierte el escritor, "el sufrimiento de aquella época fue espantoso, similar al que ahora se vive en las guerras de Yugoslavia o de Iraq".

La elección del niño, Alonso, como protagonista permitía a Núñez Roldán "poder conectar dos episodios que están separados por unos 10 años, el proceso a los herejes y la guerra de Granada. Pensé en la evolución de un niño, primero en la visión de alguien que no entiende todavía las cosas de la fe, y que luego se mete en la vida en las guerras de Granada. Además, me interesaba retratar la Sevilla de entonces [la del Proceso a los Herejes Sevillanos] desde la mirada de un niño". Una ciudad viciada por "el inmenso poder que tenían la Iglesia y la Inquisición" y "la alianza del poder nobiliario, real e inquisitorial para que el pensamiento prácticamente no existiera".

Núñez Roldán sostiene que el que retrata es "un pasado remoto" pero "son los cimientos de nuestra sociedad". Para el autor, los procedimientos inquisitoriales seguirán produciéndose. "Siempre habrá gente que cuestione el poder y siempre habrá un poder que intentará perseguirlos. El poder es una droga más dura que la heroína, la cocaína y el éxtasis juntos", argumenta.

Cuando se le pide que destaque dos virtudes que diferencien su libro de la gran cantidad de novelas históricas que se publican, Núñez Roldán apunta "el rigor literario y el rigor histórico. Hay una documentación rigurosa y seria, porque es un tema que me apasiona. Mis lecturas del castellano antiguo creo que han ayudado a crear un lenguaje moderno, pero con suficiente aroma a lenguaje de la época".

Núñez Roldán, que ha editado recientemente también La guerra del gabacho (1808-1814), perfila en su cabeza ahora nuevos proyectos. "Tengo una novela de costumbres pensada, pero tengo otra novela ambientada en la época romántica, donde también salen capítulos bélicos. Es muy difícil evitar que en una novela histórica salgan capítulos bélicos, o un envenenamiento, o muertes a traición de noche", bromea.

De nuevo, Núñez Roldán se adentrará en el relato de corte histórico. "Soy un filólogo por accidente", reconoce. "Pensaba haber hecho Historia, pero en los 70 tenía un proceso por orden público, y me dije: 'Voy a estudiar inglés por si tengo que irme del país'. Curiosamente, estudié mucha Historia de España en inglés, contada por hispanistas británicos".

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