Los editores sacan pecho y defienden su papel en la calidad de la enseñanza

  • El sector advierte que el "todo gratis" es "contraproducente" y pide un marco legal "firme y estable" · El VI Congreso Nacional acoge también un debate sobre la expansión internacional de las empresas

Si la jornada anterior estuvo dedicada a la reflexión sobre la condición creadora del oficio de editor (y la necesidad de que esta faceta sea reconocida legalmente), ayer el VI Congreso de Editores de España dedicó una ponencia a otro de los asuntos sensibles del gremio: los contenidos gratuitos, especialmente en internet. Javier Cortés, director general del Grupo SM y Juan J. Durán, catedrático de Economía de Empresa de la Universidad Autónoma de Madrid debatieron sobre el tema, moderados por el responsable directivo del Grupo Edebé, Antonio Garrido.

La cultura tiene un precio, y además la empresa privada rechaza (porque de todos modos no podría) asumir el coste de la gratuidad de los bienes culturales, fueron los mensajes, expresados con mucha claridad y acompañados por alguna pregunta en voz alta, como la de Javier Cortés: "¿Quién es el juez que debe distinguir entre lo que es un bien cultural y lo que es un subproducto cultural?".

Especialmente contundente, el director de SM calificó de "contraproducente" la "mentalidad de cultura gratis para todos". Cortés criticó el "liberalismo galopante", pero también cualquier tipo de "reserva cultural en manos del poder público". En el debate posterior, Miguel Barroso, director general de Educación Global de Santillana, dijo que "el libro de texto es la punta del iceberg de un proyecto educativo" que apuesta por una pseudogratuidad de los manuales. Un proyecto -añadió- en el que destaca la "alta calidad" de la industria editorial española. Barroso fue más lejos al retar a las administraciones públicas a pensar "quién ha hecho más por la calidad de la enseñanza, si han sido ellas o el sector editorial, tanto en inversiones como en investigaciones en proyectos educativos".

Frente al universo de internet, que dibujó como caótico, Albert Ferré, director general de Bosch, reivindicó la figura del editor como encargado de "dar orden y calidad". Durán, por último, limitó el campo de actuación del Estado a las tareas que "garanticen y fomenten la creatividad".

En otra sesión, sobre el comercio exterior de las empresas españolas, intervino Manuel Pimentel, presidente del Grupo Almuzara, una de las más importantes marcas del panorama andaluz. Pimentel apostó por aprovechar el mercado español,"que en realidad no se agota en España", sino que abarca "todas las partes del mapa donde se habla nuestro idioma". Para ello, y en concreto dentro del ámbito del sector andaluz, hace falta previamente una "verdadera profesionalización", pues sigue habiendo muchos editores que se meten en el negocio "por amor a los libros", hecho saludable, dice el también ex ministro, pero insuficiente para mantener a flote una empresa. De todos modos, a pesar de sus estructuras "recientes", la industria editorial andaluza es hoy "la tercera" de España, por lo que Pimental desea que "se acaben los complejos", ya que Andalucía, dice, es "rica en talentos".

El congreso se cierra hoy con una jornada en la que se presentarán las conclusiones del encuentro y que contará con una conferencia -Lengua y literatura- de José Manuel Caballero Bonald.

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