En efecto, ganó Bach

Ubicua 13. Festival Interuniversitario de Arte y Cultura Digital. Componentes: Rafael Ruibérriz y Guillermo Peñalver, traversos barrocos; Mercedes Ruiz, violonchelo barroco; Alejandro Casal, clave. Programa: 'La Querelle des Nations' (obras de Hotteterre, Marais, Telemann y Bach). Lugar: Patio del Cicus. Fecha: Lunes 8 de abril. Aforo: Casi lleno.

No era posiblemente el concierto idóneo para sacar al aire libre, pues bien conocida es la levedad sonora del traverso barroco, pero el Cicus quiso inaugurar este Ubicua 13 con una actuación de cuatro solistas de la Barroca de Sevilla, y programó su recital en el patio de su sede, acompañándolo de un mapping realizado por Álvaro Osuna.

En imágenes, una especie de ensamblaje digital de las líneas arquitectónicas de notables retablos sevillanos. En música, un intento de recrear la larga y repetida polémica de los estilos nacionales en el siglo XVIII, si bien los italianos comparecieron solo en la propina (Giuseppe Sammartini).

Esto es desde luego matizable, pues si Hotteterre fue conocido como el Romano era por algo. Su Sonata, francesa pero con rasgos italianizantes, resultó algo blanda, con las líneas de los traversos demasiado juntas y uniformes. En Marais, conocido principalmente por su amplia producción para viola da gamba, pero que dejó también una sugerente colección de tríos, resultó significativo el peso que se concedió al bajo, lo que permitió a Mercedes Ruiz lucir la elegancia, profundidad y maleabilidad de su sonido, especialmente en el brillantísimo Passacaille de cierre.

Tanto Telemann como Bach usaron sin complejos los dos estilos en lucha. La forma corelliana del Trío del primero no puede hacer olvidar los detalles franceses que lo ornan y su querencia por el sonido ligero, cercano al estilo galante, que quedó bien marcado en una interpretación con algún pequeño desajuste entre las voces superiores. En sus Tríos organísticos, Bach asume el modelo tripartito vivaldiano, pero las texturas se hacen más densas, lo que permitió más libertad a unos solistas que alcanzaron el ideal de fundir forma y expresión. Y es que al final, como bien sugería en sus originales y espléndidas notas Juan Ramón Lara, la música es un arte en el que siempre acaba ganando Bach.

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