Las fantasías de Jorge Rueda

  • 'Human' reúne un centenar de obras del almeriense, "padre del surrealismo fotográfico" y "pionero" del diseño en la disciplina · La exposición está organizada por el Centro Andaluz de Fotografía

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Jorge Rueda ha visto por fin "colmadas" sus "expectativas vitales". "Ahora ya puedo morir tranquilo. El otro día me ligué a una guardia civil y ahora he conseguido que mis fotografías se vean en un convento", declara sarcástico el almeriense, "padre del surrealismo fotográfico", según los responsables del Centro Andaluz de Fotografía (CAF), director en los años 80 de la revista de experimentación Nueva Lente.

En Human, hasta el próximo día 27, Rueda muestra en la sala Santa Inés 98 fotografías que compendían sus cuatro décadas de carrera profesional, desde los comienzos, cuando no existía soporte informático para la edición gráfica, hasta la última etapa, que comenzó hace unos 11 años, después de que descubriera el ordenador, una herramienta "descomunal" de la que ya no sería capaz de prescindir.

El fotógrafo rechaza cualquier tipo de paternidad y, además, no observa ningún rastro de surrealismo en sus fotografías. Prefiere, dice, llamarlas "fantásticas" o enmarcarlas en un "realismo fantástico", como escribió de su trabajo un crítico de arte. "Durante un tiempo me relacionaron con Magritte, pero es que yo entonces ni siquiera conocía la obra de Magritte. Yo cuento lo que me da la gana, ya está. Y además soy un gran inculto: no leo, ni estudio, ni me relaciono con corrientes artísticas", añade.

Sin embargo, sólo él piensa así. Pablo Juliá, también fotógrafo y director del CAF, con sede en Almería, define a Rueda como "maestro de toda una generación" y "pionero en su apuesta por el diseño en la fotografía".

La colección que ahora llega a Sevilla presenta trabajos desde 1970 a 2007. En todos destaca un humor absurdo y corrosivo, frecuentes representaciones sexuales, llamadas a la provocación, universos irreales y burlas de la solemnidad con la que el poder se representa a sí mismo. De todos modos, aclara el autor, "siempre presumo de que nunca tengo una intención consciente". Todas las imágenes, explica, "parten de la calle". En casa, tras "toquetearlas mucho", las da por terminadas. Este proceso era un "tormento" antes de que cambiara su viejo equipo por uno digital, con el que actualmente trabaja, y que le ayuda a reducir el "porcentaje de fracasos, antes elevadísimo".

Generalmente Rueda se divierte trabajando en cualquier sitio, pero prefiere "la tranquilidad del juego posterior", en su estudio casero. A veces encuentra una fotografía que tomó varios años antes y considera que ya le ha llegado su momento, dice.

Juliá explica que el CAF no pretende "explicar la fotografía", sino "mostrar sus tendencias" al público sin condicionamientos. El CAF tiene previsto, según reiteró ayer, abrir una "subsede" en Sevilla, objetivo que se marcó desde que asumió la dirección del centro y que, por el momento, no ha llegado a concretarse.

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