El modelo del hombre de pro

Chrétien de Troyes, cronista contemporáneo de Ricardo, popularizó el sobrenombre que ha hecho famoso al caballero por antonomasia. En contraste con la pusilanimidad de Felipe, rey de Francia que abandonó Tierra Santa, la imagen de Ricardo creció en coraje, valentía y heroísmo, cuando tomó la decisión de resistir solo frente a Saladino para defender Jerusalén.

Jean Flori, especialista de renombre mundial en la cultura caballeresca, nos regala una modélica biografía en dos partes de la fascinante personalidad del monarca inglés que menos vivió en Inglaterra. La primera se dedica a narrar con rigor los conocidos hechos de su novelesca vida, replanteando los episodios más oscuros y controvertidos a la luz de su fe en las profecías milenaristas (la confesión y penitencia pública de 1191).

La segunda aborda la dimensión caballeresca del Plantagenet que inserta en una sociedad crecientemente militarizada, participó en el debate sobre la manera de trascender la simple búsqueda de la hazaña guerrera por un ideal más elevado. Ricardo se convirtió así en hombre de pro, no sólo bravo, sino consciente de su reputación y obligado por su deber.

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