"Es peligroso vivir del pasado"

Lleva tatuado en el brazo el nombre de su madre, Remedios, y reconoce haberse reencontrado con su padre en esta nueva etapa vital. Hugo Salazar, más sincero que nunca, se confiesa para nuestros lectores a través de sus melodías y de sus palabras. Dos maneras de conocer a un artista que, a fuerza de experiencias, reconoce haber alcanzado la madurez.

-¿Por qué comenta en el libreto de su álbum que ha perdido la inocencia?

-Nunca del todo aunque, a medida que te haces mayor, sí que se abandona un poco el niño que fuimos. Yo no quiero aparcarlo ni siquiera cuando sea abuelito pero algo sí que cambias. En estas fechas, además, me siento un poco ruin rodeado de tantas celebraciones benéficas. Debiéramos hacerlo todo el año, no sólo en Navidad.

-También ha evolucionado en la manera de presentarse. De Hugo a Hugo Salazarý

-Ha sido una decisión para afrontar este ciclo. Nunca podemos olvidar el pasado pero es peligroso vivir de él. Mi vida laboral la veo escalonada. Hay un proceso tras el que, profesionalmente, he conseguido hacer lo que he querido. Todo mi equipo está a una para llevar estas canciones, que plasman mis inquietudes y mis sentimientos, al mayor número de sitios.

-Por si fuera poco, este 2008 que inauguramos cumplirá los treinta, ¿no?

-Así esý (suspira). Mucha gente me dice que me va a entrar depresión cuando vea el tres delante aunque no tiene nada que ver. La edad de las personas está en el corazón.

-A la suya tendrá bastantes amigos casados y con hijos. ¿Es consciente de ello?

-¡Y más temprano todavía! (risas) Conozco a muchos chavales de veinte que parecen tener cincuenta y al revés. Espero ser de estos últimos. Al menos en la forma de pensar (risas).

-¿No ayuda el amor a mantenerse más joven?

-En la vida sólo hay cuatro cuestiones: qué es sagrado, de qué está hecho el espíritu, por qué vale la pena vivir y para qué morir. Creo que la única respuesta común para todas es el amor.

-¿Le acompaña en estos momentos?

-Siempre he tenido mi corazón ocupado. No sé si es suerte o no. Mis amigos opinan que pierdo lo pecaminoso de las mujeres. No lo creo. Cuando haces el amor enamorado, es mejor.

-Lo mismo Hugo es más enamoradizo que otra cosaý

-(Piensa) Puede ser. De hecho, hoy lo reconozco: ése es mi gran triunfo. Soy enamoradizo, pero no me importa.

-Me gusta mucho su frase de que "antes trabajaba vendiendo camisas y ahora vendiendo canciones". ¿Tanto se reconoce en ella?

-Sí. No se me ha ido la cabeza y conservo a mi círculo de siempre. Ellos me enseñaron y con ellos aprendí música.

-Reside solo en un ático en Sevilla. ¿Cómo se las apaña?

-Muy bien. Creía que me iba a costar más pero, desde hace dos años, yo mismo me organizo todo. Me gusta hacer de comer y tengo que plancharme la ropa también.

-¿Ha dejado aparcados sus devaneos con el mundo de la moda?

-Me di cuenta de que mi faceta en la pasarela no tenía futuro. Soy muy tímido para eso. Sentía mucho pudor.

-¿Qué más terrenos ha dado de lado por centrarse en su carrera como cantante?

-Muchos. Presentar un programa de televisión, ir a reality shows de cadenas importantes, vender mi intimidadý Si hubiera cedido, no tendría la fuerza y la dignidad que me impulsan cada mañana.

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