Las obras de rehabilitación de la Casa Murillo terminan en octubre

  • La remodelación del inmueble será el primer paso para adaptar esta casa de Santa Cruz como espacio museístico · Un centro de documentación y la presencia de nuevas tecnologías, claves del nuevo proyecto

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Después de 20 años de desuso público, la Casa Murillo, ubicada en el corazón del barrio de Santa Cruz, parece estar más cerca de recuperar la función para la que fue concebida, es decir, servir como casa-museo que reproduzca los últimos años de vida de Bartolomé Esteban Murillo (murió en este inmueble); y ahora, con la llegada de las nuevas tecnologías, ser utilizada además como centro de interpretación y documentación de la obra del insigne pintor sevillano.

Ubicado en el número 8 de la calle Santa Teresa, la vivienda es una casa típica sevillana de dos plantas más ático en torno a un patio central columnado. La inoperancia institucional y los escollos, en materia presupuestaria y urbanística, que ha encontrado el proyecto museístico de la Consejería de Cultura han mantenido este edificio en una situación de semiabandono.

Finalmente, las obras de reforma empezaron el pasado 8 de junio y, según ha podido saber este periódico, está previsto que concluyan entre finales de septiembre y principios de octubre. La Consejería de Cultura, administración que gestiona el museo -el Ministerio de Cultura es su titular- otorgó la obra hace más de un año a través de concurso público a Construcciones Francisco Manzano S. L., por un presupuesto base de 859.253,98 euros, según consta en el BOJA del 13 de febrero de 2008. Esta compañía, especializada en la rehabilitación de edificios históricos, ya ha trabajado anteriormente para la Junta de Andalucía y precisamente en 2008 rehabilitó las arcadas de las Reales Atarazanas. En diciembre de 2007, Pablo Suárez, director general de Museos de la Junta, señaló que el Gobierno andaluz y el Ministerio planeaban destinar cerca de un millón de euros al proyecto de remodelación, compartiendo gastos al 50%.

La reforma pasa por rehabilitar el edificio y adecuarlo como espacio museístico. De esta forma, se está prestando especial atención al enfoscado de la fachada y arreglo de las tejas así como el refuerzo de las paredes transversales, entre otras tareas básicas. Asimismo, y dado que las nuevas tecnologías tendrán un peso importante en el nuevo proyecto, se está realizando un nuevo cableado eléctrico en el edificio.

20 años de desuso

Si Madrid disfruta de una Casa Lope de Vega, Toledo de una dedicada al Greco, por citar ejemplos de autores clásicos, resulta difícil entender que Sevilla haya dejado pasar durante tanto tiempo la oportunidad de explotar, en el más amplio sentido, un edificio ligado a uno de los más grandes pintores europeos. Y, ello, pese a que la intención original era convertir esta casa en uno de los atractivos culturales del centro.

No fue hasta 1972 cuando el Estado adquirió el inmueble, propiedad hasta entonces de la marquesa de Salobral. La finalidad era entonces la de recrear en su interior el ambiente en que se desenvolvió la vida y obra del pintor sevillano a través de una serie de objetos artesanales y artísticos. El museo, concebido como anexo del Bellas Artes, se inauguró oficialmente en 1982 después de que el arquitecto Mendoza Castells se encargara de restaurar el edificio haciendo coincidir la fecha con el segundo centenario de la muerte del pintor. El espacio se cerró en 1988 para acometer obras de saneamiento, que se ejecutaron en 1990, y los contenidos se repartieron por otras instituciones, como el Bellas Artes o el Museo de Artes y Costumbres Populares. Después, el inmueble pasó a albergar oficinas de la Consejería de Cultura, la última de ellas, la de la Empresa Pública de Gestión de Programas Culturales. En todos estos años, el patio central ha estado visitable y en contadas ocasiones se ha abierto el edificio a visitantes. Unas circunstancias que lo convierten en uno de los grandes patrimonios más desconocidos de la ciudad.

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