Una risa que desaparece

Dirección, texto e interpretación: Moncho Borrajo. Colaboración especial: Lucía Bravo. Fecha: Sábado 6 de marzo/Sesión de las 18.30. Lugar: Teatro Quintero. Aforo: Un cuarto.

Anda Moncho Borrajo iracundo y nostálgico -esquinado y sentimental, como todos los grandes del teatro de variedades-, y los días de crisis y corrupción galopante a nivel nacional y comunitario le impulsan a renovar el repertorio: chistes a diestro y siniestro sobre la familia real, Feijóo y el narcotraficante, Bárcenas, los ERE... rapidez y contundencia. Sin embargo, el humorista gallego no es un verdadero innovador, y eso lo saben perfectamente sus seguidores, fieles algo ya crepusculares que quieren más de la misma medicina de siempre, el ritual de su lengua afilada enroscándose en los temas básicos y las obsesiones perennes: el sexo y la pareja. Y esto -importante matiz masoquista- con la diana en el patio de butacas, pues a la sala parecen ir las parejas secretamente deseando que Borrajo les ponga al cónyuge a caer de un burro mientras ellos o ellas salen indemnes (al final, suelen cobrar los dos).

En Único, donde el humorista canta, cuenta historias y chistes, improvisa maledicencias y excita la pulsión carnavalesca del espectador, volvió a brillar ese humor transgresor y villano que está a un tris de desaparecer ahogado en la corrección política. En un ambiente de reserva india, Borrajo mimó a su público: les hizo reír a carcajadas y eso que empezaban por ellos mismos.

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