Tres voces de futuro en la gala Antares

Si el objetivo de esta Gala Flamenca Fundación Antares Foro es, como se dice, descubrir a jóvenes intérpretes con futuro, éste se vio sobradamente cumplido en su quinta edición, que se celebró anoche en el Teatro Lope de Vega. La preparación técnica de cualquier intérprete, de éste u otro género escénico, está hoy más que asegurada por las abundantes y variadas opciones pedagógicas que tienen los jóvenes a su alcance. Otra cosa es el talento y la personalidad. Es lo que más de menos se echa hoy en lo jondo. Sobre todo en el baile y la guitarra, las dos disciplinas más "tecnificadas" del flameno.

Todo lo contrario encontramos anoche en los pies de Alberto Sellés. El joven intérprete tiene ese don de trasmitir, de emocionar haga lo que haga. No es que su técnica sea deficitaria, todo lo contrario. Pero ésta va siempre al servicio de las intenciones, de la emoción. Además, Sellés posee un rasgo no tan frecuente en el baile masculino actual. No baila sólo con los pies, no es un puro percusionista. Por ello vuelve una y otra vez a la letra. Por ello el cante es elemento primordial de su manera de entender el flamenco. También supo ser lírico en la falseta y contundente en la subida de ritmo posterior. Estuvo muy bien arropado por dos jóvenes voces de mucha enjundia. La del sevillano Manuel Romero y la de la arcense, aún más grave, misteriosa, directa, Ana Gómez. La guitarra la pulso Ulrich, enlazando de alguna manera con el toque solista que abrió la noche.

Porque fue Anoush Saadat, el tocaor que inició el recital. Representante destacado de una serie de músicos iraníes que se han interesado en los últimos tiempos por lo jondo, demuestra Saadat que lo de la universalidad del flamenco es algo más que palabras y declaraciones institucionales, como evidencia por otro lado la institución de la que proceden los tres jóvenes intérpretes de la noche, la Fundación Cristina Heeren, primera escuela de flamenco integral de nuestra ciudad, patrocinada como saben por una norteamericana.

Saadat abrió el concierto con una granaína tan libre como ligada a la tradición montoyista. El soplo de libertad que desde su cultura trae a la nuestra este tocaor es un intenso lirismo, una visión muy poética de lo instrumental, nada abstracta y en donde no existen notas de más.

El cantaor seleccionado, Juan Testal, procede de Badajoz, como evidenció su recital. En los tangos de la Plaza Alta siguió fielmente a Camarón, incluyendo esos saltos melódicos de vértigo, mientras que los fandangos, más flojos, tuvieron en Manolo Fregenal su referente. Testal tiene lo esencial, que es un timbre pleno y de muchos colores, por lo que está llamado a ser la voz de Extremadura, como aseguró su padrino, Calixto Sánchez, que ofreció un pequeño recital en la segunda parte. en ésta destacó el toque solista por bulerías de Eduardo Rebollar.

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