Visto y oído

Antonio / Sempere

Fama

El efecto locomotora ha funcionado. ¿Qué otra cosa no son los realitys para las cadenas? Independientemente de funcionar bien como formato, Fama está ayudando a los magacines de Cuatro. Sobre todo a Channel nº 4, que ha incrementado doscientos mil espectadores desde que tiene como telonera a la escuela de baile. De lo cual, dicho sea de paso, nos alegramos mucho. Cuatro culminó el pasado año al borde del 8 por ciento de media, gracias a programas que fomentan la fidelización, caso de este Fama recién estrenado. Justo lo contrario de lo que ocurre en La 2. La marca de la cadena engulle todo lo que pilla por delante. Ha vuelto a ocurrir con los castings de Hijos de Babel, a cuyos responsables no ha sentado nada bien que lo etiqueten como el Operación Triunfo de los inmigrantes. Su debut no ha podido ser acogido con más frialdad. Sólo un 2,5 por ciento. Una cifra que comparada con su homónimo de Cuatro, que llegó al 13, habla por sí sola.

Fernando Jerez y Elena Sánchez, cerebros grises de lo que sucede en la cocina de la programación del canal de Sogecable, están jugando sus cartas de un modo muy inteligente. Sabedores de que sólo si el contenedor que tienen entre manos es competitivo podrá revalorizarse el continente, están abonando un caldo de cultivo propicio para aupar, en un tiempo récord y en un caso insólito en el contexto europeo, un canal generalista que partiendo de cero puede llegar muy pronto a esa cifra mágica que es el 10 por ciento de la audiencia. Formatos como Fama y series como House van a contribuir a que esto sea posible con una celeridad inusitada. Y así, los especiales de Jon Sistiaga, los informativos de Gabilondo y toda la buena televisión que está por llegar podrá beneficiarse de esta bonanza de espectadores que pierden el miedo a sintonizar la cadena par.

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