Fragmentos

Juan Ruesga Navarro

D e Iberia y Europa

HACE más de veinte años, en una conversación con colegas del norte de España, uno de ellos planteó una cuestión que entonces me pareció peregrina. Lo que vino a decir era que todo lo que amaba, con lo que se identificaba y donde le apetecía vivir, eran las tierras y ciudades comprendidas en el triángulo de la Península que definía el cauce del río Ebro, desde Cantabria hasta el Mediterráneo. Del resto podía prescindir. Es más, tenía hasta un nombre pensado para ese país de sus pensamientos: Iberia. Pasados los años, he visto cómo, poco a poco, esa idea ha ido tomando cuerpo y arraigando en muchos naturales de aquellas tierras. Aún no está formulada políticamente, pero ya hemos visto algunos atisbos en el pasado. Y tras las diferentes propuestas de consultas o referendos planteados en el Pais Vasco y Cataluña, no debería sorprendernos que una alianza de intereses económicos y nacionalismos siempre insatisfechos, formulara esa idea.

He recordado dicha conversación y propuesta, al ver una estadística de las regiones de la UE, ordenadas por el producto interior bruto per cápita. Y comprobar que las autonomías españolas con mayor riqueza por habitante son por orden: Madrid, País Vasco, Navarra, Cataluña, Aragón, La Rioja, Baleares y Cantabria. Es decir, salvo Madrid y Baleares, el resto son los territorios que comprendían la comentada Iberia. Alguien podrá decir que no es ninguna novedad. Que esas autonomías son las más desarrolladas de España desde hace mucho tiempo. Y precisamente eso es lo que me preocupa: que son las mismas de siempre y que el resto seguimos estando donde estábamos, a veinte puntos o más de la media europea de riqueza por habitante. Extremadura, Andalucía, Castilla-La Mancha, Murcia, Melilla y Canarias seguimos en la cola del desarrollo económico español. Ni la democracia ni la incorporación a la UE han cambiado las cosas. Desde el punto de vista de los índices económicos, Iberia ya existe. La España rica, más industrializada y desarrollada. La más pegada a los Pirineos. La más inmediata a Europa.

En las dificultades económicas que estamos atravesando hace años, y ya veremos cuántos más, surge de nuevo la vieja idea de algunos de la Europa de dos velocidades. España se mantiene desde hace años justo en la media de la renta europea, junto con Italia. Por debajo están Chipre, Eslovenia, Malta, Grecia, Chequia, Portugal, Eslovaquia, Estonia, Hungría, Polonia, Lituania y, cerrando la lista, Letonia, Rumanía y Bulgaria. Si la tal Iberia existiera, se situaría en Europa al nivel de Finlandia, Bélgica, Alemania, Francia y Reino Unido. El resto de la Península resultante de la separación de Iberia nos igualaríamos con Portugal, más o menos, salvo el islote de Madrid. No sé a ustedes, pero me ha clarificado mucho las cosas imaginar ese mapa posible. Entonces sí habría claramente dos Europas. Y los andaluces estaríamos en la de segunda. Claro que no me sorprende. Una vez me lo dijeron en relación al teatro andaluz y me tuve que morder la lengua.

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