La ciudad y los días

Carlos Colón

Túmbala, tírala, derríbala...

EL presidente de la Sección de Arqueología del Colegio de Licenciados de Sevilla y Huelva, Jacobo Vázquez, cree que la Fiscalía y el Juzgado de Instrucción número 20 deben tratar de forma "ejemplar" las diligencias correspondientes a los restos arqueológicos destruidos en la Puerta de Jerez durante las obras previas a la peatonalización e instalación del tranvía. Y añade que "los restos históricos están para conservarlos o estudiarlos, pero no para destruirlos".

La Asociación para la Defensa del Patrimonio (Adepa) manifestó su "enorme alegría" al conocer esta iniciativa de la Fiscalía, aunque matizando que "la experiencia es que los jueces de lo Penal no suelen darle ninguna importancia al patrimonio de la ciudad". Comparto su pesimismo. ¡Hemos perdido tanto! ¡Hemos visto tanto! Que quienes pasamos de los cincuenta podemos decirle a Sevilla lo que James Stewart a Kim Novak en la torre de Vértigo: "¡Te he llorado tanto…!".

Además de esta buena noticia de incierto final feliz, el pasado fin de semana ofreció la constitución de la "Plataforma Ciudadana ¡Túmbala!" contra la Torre Cajasol, de momento integrada por Arquitectura y Compromiso Social, Ecologistas en Acción, Asociación para la Defensa del Patrimonio Histórico-Artístico de Andalucía (ADEPA) y Asociación de Profesores para la Difusión y Protección del Patrimonio Histórico "Ben Baso". En uno de sus puntos fundacionales se lee: "Hacemos nuestro lo recogido en el informe que sobre esta actuación ha emitido Iconos España, en su labor de asesoría a la Unesco que establece que la torre proyectada amenaza los valores patrimoniales y paisajísticos del conjunto histórico de Sevilla y, concretamente, los de sus bienes declarados Patrimonio de la Humanidad… Estamos en contra de una torre que pretende imponer su imagen a y sobre la ciudad… Tal y como defienden los expertos en la materia, abogamos por una ciudad que desarrolle y consolide sus valores seculares, que hoy devienen los más modernos o contemporáneos: la escala humana de los barrios, calles y edificios, así como la habitabilidad cotidiana de sus espacios públicos, entre otros".

Y uno, deseándoles suerte, se pregunta: ¿Por qué no se ha constituido la plataforma ciudadana "¡Tíralas!" contra las setas de la Encarnación? ¿Y la plataforma "¡Esparrama albero!" contra el horror losetillero de la Alameda? ¿Y la plataforma "¡Derriba las catenarias!" contra ese nudo ferroviario de Alcázar de San Juan en que han convertido la calle San Fernando y ese monumento a la catetería en que han transformado la Puerta de Jerez? ¿Acaso hay entornos más históricamente sensibles que estos?

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