Alto y claro

josé Antonio / carrizosa

¿Vuelve Zoido?

PARECE que por fin Juan Ignacio Zoido está próximo a dejar atrás su, por decirlo con adjetivación suave, poco afortunado paseo por la política regional. Podrá volver entonces a centrar todas sus energías en la gobernación de Sevilla, donde las cosas tampoco le han ido en los últimos tiempos demasiado bien. Mejor para él y para Sevilla, que va a necesitar en los próximos meses un alcalde dedicado en cuerpo y alma a no dejar que la ciudad quede fuera del clima de leve recuperación económica que empieza a percibirse. Además, si las cosas no se le tuercen a última hora, que con Rajoy nunca se sabe, podrá dejar a su candidato, José Luis Sanz, en la presidencia del partido en Andalucía y como candidato a enfrentarse a Susana Díaz cuando toquen elecciones autonómicas. No es tarea fácil para el que finalmente resulte desigando por el dedo marianista.

La salida de Zoido de la política regional, que él desea más que nadie, le permitirá dedicarse a tiempo completo a lo que él califica como su "pasión": Sevilla, que, quiera admitirlo o no, lo ha visto alejarse y se ha sentido hasta cierto punto huérfana de alcalde. No tanto porque Zoido haya estado ausente -su presencia en actos de todo tipo ha sido tan apabullante como de costumbre- como por la falta real de resultados de su gestión. Aunque en el PP nadie duda en estos momentos que la reelección del alcalde está en la práctica casi garantizada, también se sabe que el triunfo de Zoido se basó en un préstamo masivo de votos en los distritos que tradicionalmente habían votado a la izquierda. Hay sobrados motivos para pensar que ese préstamo es muy difícil que sea renovado en las actuales circunstancias: a cambio no se ha recibido nada y no se ha puesto remedio a las grandes carencias de esas zonas, quizás todo lo contrario. Publicamos hoy en las páginas de Sevilla un informe que demuestra cómo el paro se ha cebado precisamente en los distritos de la capital que le dieron al candidato popular su resonante triunfo de 2011. Hoy la promesa de que iba a ser el alcalde del empleo se ha convertido en una triste paradoja que se le vuelve en contra.

Por estas razones y por otras muchas que están en la mente de cualquier persona que siga el día a día municipal, Zoido necesita recuperar de alguna forma el espíritu con el que logró ilusionar a miles de ciudadanos que en condiciones normales nunca le hubieran votado. Ciertamente, lo tiene difícil. Para gobernar una ciudad tan compleja como Sevilla hacen falta gestos y mensajes potentes y no ha sido precisamente por ahí por donde ha ido la actuación del alcalde en los últimos tiempos. Le queda un año y medio largo para rectificar rumbo y convencer a los sevillanos de que el Zoido que logró los 20 concejales a base de conectar con las verdaderas preocupaciones de los sevillanos ha vuelto. Poner tierra de por medio con el desconcierto en el que está sumido su partido en Andalucía no le va a venir nada mal.

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