Más condena para Roca en Malaya

EL primer gran caso de corrupción política-urbanística de este siglo en España terminó anteayer su recorrido por los tribunales. Han sido necesarios nueve años. A falta de los posibles recursos de amparo ante el Constitucional, el Supremo resolvió los 54 recursos de casación que se impusieron tras la sentencia que en octubre de 2013 dictó la Audiencia Provincial de Málaga por el caso Malaya. El gran perjudicado de esta revisión ha sido Juan Antonio Roca, el cerebro de aquella trama, que ve aumentar ahora de 11 a 17 años la condena que deberá cumplir en prisión. La alta instancia judicial atiende el requerimiento de la Fiscalía y agrava las penas por fraude y blanqueo de capitales, además de apreciar los delitos de prevaricación y fraude. El ex asesor del Ayuntamiento de Marbella salió bien parado de la primera sentencia. Aunque la Justicia lo consideró el "el jefe de la organización", su colaboración al admitir los pagos a numerosos empresarios y concejales permitió numerosas sentencias condenatorias. Ahora la Justicia corrige algo esa decisión y se aproxima más con su castigo a la gravedad del saqueo que durante años sufrió la ciudad de Marbella con Roca como cerebro. El Supremo ratifica la mayoría de las condenas, aunque absuelve a cuatro de los 52 inculpados y rebaja las impuestas a Marisol Yagüe e Isabel García Marcos, azote de Jesús Gil, que deberá ingresar en prisión para cumplir tres años y tres meses. Además la Sala de lo Penal deja sin efecto la sugerencia que hizo la Audiencia de Málaga para que el importe de las multas, como los 240 millones que se imponen a Roca, y los bienes decomisados a los condenados se destinasen a pagar las deudas generadas en Marbella. Un brindis al sol en su día por parte del tribunal malagueño que ahora desestima el Supremo, en el estricto cumplimiento de lo que dice la ley, que dictamina que esos ingresos corresponden a las arcas del Estado. No obstante, la ciudad expoliada merecería alguna compensación por parte del poder político en forma de inversiones o programas especiales de ayuda. En los 3.138 folios de la sentencia, que cuenta con el voto particular de uno de los magistrados que solicitó en algunos casos un mayor castigo, se lanza un aviso a futuros navegantes. La alta judicatura considera el caso Malaya como un ejemplo paradigmático de "los macro-procesos", los cuales generan a la larga efectos perversos. La instrucción de grandes sumarios, que busca la unidad de la investigación en una sola causa, perjudica el funcionamiento de la Justicia: es la advertencia del Supremo. La primera sentencia de Malaya dejó en primera instancia un sabor agridulce. La instrucción quedó cuestionada. La revisión del Supremo no altera aquella sensación.

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