Las dos orillas

José Joaquín León

Los medios públicos

TENEMOS como verdades inamovibles cosas muy discutibles. Por ejemplo, piensen ustedes: ¿para qué sirven los medios de comunicación públicos, que cuestan un pastón al Estado y a sus comunidades autónomas? Principalmente han servido para alabar las glorias de Zapatero y los anteriores gobernantes de turno o, más cerca, para cantar las grandezas de Chaves, según san Gaspar. Y para colocar a unos cuantos colegas, por supuesto. Pero si TVE, Canal Sur y demás televisiones autonómicas esparcidas a lo largo y ancho de las tierras de España estuvieran privatizadas, o incluso no existieran, no se hundiría la Bolsa, ni subiría el precio del petróleo, ni se organizaría otra huelga del transporte. Aunque no niego lo peor: sería negativo, muy negativo, porque aumentaría notablemente el número de parados.

Ahí tenemos a TVE, cuyo problema con los prejubilados contó Francisco A. Gallardo en las páginas de Televisión. ¿Tiene sentido hoy TVE? No saben a lo que juegan. Por ejemplo, acaban de recuperar, junto a las autonómicas, los derechos para la Liga de Campeones, arrebatándoselos selos a Antena 3, después de no haber sido capaces de conseguir las retransmisiones de la Eurocopa, a diferencia de las televisiones públicas de Italia o Alemania, por citar sólo dos de nuestros rivales. Pero viajaron no sé cuantos enviados especiales para entrenamientos y ruedas de prensa, Silvia Barba se cambiaba las gafitas en los telediarios, mientras los partidos se veían en Cuatro y Canal +, ésta última de pago. Ahora TVE reacciona, tirando la casa por la ventana, después de que las privadas le quitaran casi todo, menos los Juegos Olímpicos. Ahí te quiero ver. Si enviaron una legión a Austria para entrenamientos de la Eurocopa, a Pekín irán hasta los conserjes que no se hayan prejubilado.

Se jubila Maldonado, el hombre del tiempo. Y hubieran prejubilado a Matías Prats y mi ex compañero de curso Pedro Piqueras, si no se hubieran ido a tiempo. Esto no es una televisión pública, sino un despropósito. Pese a todo, TVE es el colmo de la calidad cuando la comparamos con ciertas televisiones autonómicas de cuyo nombre no quiero acordarme.

Y dejo para el final la pregunta más bonita: ¿para qué sirven los consejos audiovisuales?, ¿nos pasaría algo malo si dejaran de existir? No se guíen por las apariencias, no crean que es un invento del maligno para colocar a cuatro o cinco amiguetes. En realidad, este consejo es una medida secreta de Solbes para luchar contra la crisis a base de mariscadas, prestando un gran servicio a la hostelería en tiempos muy difíciles. Todo este personal audiovisual debe ser declarado de utilidad pública, aunque la gente los envidie, porque ellos y ellas han dado vidilla a ciertos restaurantes.

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