La ventana

Luis Carlos Peris

Del peatón que atropelló a la moto

IGUALITO, igualito que aquella noche del túnel de Chendo a Maradona y que un incipiente comentarista llamado Jorge Valdano calificó con la feliz ocurrencia de que era como si los pajaritos disparasen a las escopetas, así, de esta misma guisa, contemplamos cómo la Audiencia de Sevilla ha condenado a un peatón por atropellar a una moto. El motorista, según dictamina la Audiencia, no se cayó del vehículo por velocidad inadecuada ni por ninguna otra circunstancia por él propiciada, sino por la irrupción de un ciudadano por lugar expresamente prohibido. Y al autor del atropello se le condena a pagar más de dos millones de pesetas, que es una cantidad respetable, sobre todo por la ausencia de lesiones en el damnificado. Sin duda se trata de una noticia singular que hace bueno el adagio de que no hay enemigo pequeño o que en cualquier parte salta la liebre a fin de que sorprendentemente puedan los pajaritos enfrentarse a las escopetas.

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