sin pies de plomo

Samuel Silva

Sin pies de plomo: 'El socio 26.323'

EL Betis ha entrado en el siglo XXI de la mano del consejo de administración que lidera el socio 26.323, como él mismo desveló tras una pregunta de uno de esos accionistas todavía anclado en el pasado más reciente y tenebroso de la entidad verdiblanca. Desde el ímpetu con el que pronunció el ¡Viva el Betis¡ con el que finalizó su primera alocución a la vehemencia con la que respondió a esos espectros del pasado que también tuvieron cabida en la Junta, el Betis de hoy parece en las manos adecuadas para enderezar el rumbo que dejaron varado gestores anteriores, alguno de los cuales incluso se permite el lujo de ofrecer lecciones de economía.

El Betis escenificó su regreso a la normalidad en una Junta de más de cinco horas donde los accionistas expusieron sus quejas, sus pensamientos o sus ideas para que el club no vuelva a caer en los errores del pasado, pero siempre a sabiendas de que con los actuales rectores, y quizá con alguna apertura más en sus componentes, el presente y el futuro de la entidad se acercan al espíritu de lo que se exigió en aquel decisivo 15-J.

Más allá de ciertas cuitas personales o desmentidos innecesarios que afean los discursos, Miguel Guillén Vallejo defendió su beticismo y el de su consejo como elementos primigenios para que el Betis recupere las señas de identidad que lo caracterizaron durante sus 105 años de historia, aunque cierta dosis de empatía con los béticos de a pie todavía se echen en falta por momentos en una gestión que todos reconocieron como brillante en la parcela económica, pero mejorable en ese componente social indispensable en este Betis que se desprende día a día de sus antiguos anclajes.

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