Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Las sogas

LA televisión y el fútbol, dueto irresistible, se habían entrelazado en la soga que asfixiaban a ambas empresas, expuestas a un orgasmo mortal. Era tal el odio que desprendían mientras se ahorcaban que en realidad lo que sentían era un irrefrenable amor mutuo. El cariño del dinero. La pasión de la codicia. Prisa había apurado su suerte y su carísimo juguete digital era una tortuga perezosa cuya arterioesclerosis sólo se cura con aspirinas ligueras contantes y sonantes. Mediapro, astutos en las negociaciones, acumulaban pagarés de derechos futboleros que debían rentabilizar de forma apremiante. Toda la Liga no podía emitirse por La Sexta. Y Gol TV necesita de unos decodificadores que al personal le va a dar grima comprar así, de pronto.

Tanta guerra, tantos titulares, tantos desaires. Tantos títeres entre clubes de fútbol, directivos y canales de la competencia, para al final cerrar el ciclo con un piquito interesado y una futura reconversión. Qué rollo cuando las chaquetitas manejan la pantalla. La guerra del fútbol acabó con un armisticio bursátil que recibe con alivio y euforia el mismo Gobierno que ha precipitado el proyecto de una TVE sin publicidad pero con muchas dudas. Todos los anuncios que sobren no van a caber entre las fusionadas, Telecinco y Antena 3. De hecho es improbable que vayan a sobrar anuncios. Pero ZP cumple.

Telecinco, aliada desairada de Prisa, anda llorando por las esquinas porque en sus días de rosas y tomates no creía necesitar del fútbol o de su Alonso que tanto mimó. Al menos cogieron de los pelos la Copa de Confederaciones. La cadena de la rima se montó como una mansión sarda de glúteos mamachichos que evolucionaron hacia el marcianismo. Y desembocó en el belenestebanismo que nadie está dispuesto a comprar pay per view en la dichosa TDT.

Etiquetas

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios