Condena a un hotel por las heridas de un cliente

  • La víctima se cogió la mano con una puerta giratoria donde unos niños jugaban sin ningún control

La Audiencia de Sevilla ha condenado a un hotel a pagar 6.662 euros, más los intereses legales y las costas judiciales, a un cliente que se pilló la mano con una puerta giratoria cuando unos niños jugaban "de forma descontrolada" con ella. La sentencia de la Sección Octava de la Audiencia dice que aunque no se ha demostrado que la puerta funcionase mal, el hotel es responsable del accidente por permitir que los niños jugasen con la puerta giratoria, sin que ningún empleado les llamase la atención pues tal accidente "era previsible".

El accidente tuvo lugar en el Hotel Alcora de San Juan de Aznalfarache, cuando E. H. G. hizo uso de la puerta giratoria de entrada y recibió "inopinadamente" un golpe en la muñeca debido a que unos niños estaban jugando con ella "de forma descontrolada". La sentencia de la Audiencia, que es firme, condena a la empresa propietaria del hotel a indemnizar al usuario en 3.885 euros por los 72 días que estuvo impedido, más otros 2.777 euros por las secuelas, consistentes en artrosis postraumática, limitación de la movilidad y parestesia.

La resolución considera que la puerta cumplía todas las normas reglamentarias y administrativas, pero el hotel no puede quedar exculpado por el hecho de que los niños fuesen ajenos a él ya que "debería tener otro tipo de puertas con menos riesgos potenciales" y además "no controló a los niños que se pusieron a jugar", asevera el fallo.

Por tanto, la Audiencia de Sevilla considera que el hotel incurrió en una "falta de diligencia in vigilando" que debería haber tenido "como si de un buen padre de familia se tratara". La Audiencia ha confirmado en todos sus extremos el fallo de un juzgado de Primera Instancia, que consideró que el Hotel Alcora debería haber tenido en cuenta que "las puertas giratorias son más peligrosas que una puerta normal" y además varios testigos declararon que "había varios menores moviendo continuamente las puertas giratorias y no había ningún empleado controlando dicha situación", lo que justifica la condena.

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