La Junta pide que se respeten los derechos de la niña saharaui

  • La consejera de Igualdad advierte que "hay que extremar todas las precauciones"

La consejera para la Igualdad y Bienestar Social, Micaela Navarro, afirmó ayer que, a pesar de que a veces "nos movemos a golpe de corazón", hay que tener en cuenta en primer lugar los derechos de los padres y, sobre todo, que hay que ser justos con los del menor, en referencia al caso de la niña saharaui acogida desde hace un año por una familia de Villaverde del Río, que ha sido denunciada por su madre biológica por no devolverla en el plazo establecido.

Navarro, durante una visita al centro de la Asociación de Atención Social Siloé de Jaén, dijo no conocer en profundidad el caso del municipio sevillano, si bien hizo hincapié en que, en cualquier caso, "cuando se trata de menores hay que extremar las precauciones".

En este sentido, comentó que en algunas ocasiones no se entiende que desde la Junta se diga que con los menores hay que extremar las precauciones y añadió que "lo primero que hay que garantizar es el derecho del niño, porque probablemente detrás de él también haya unos padres que tienen unas circunstancias que hay que tener en cuenta".

"Hay que salvaguardar los derechos de los padres, pero siempre los del niño. A veces nos movemos a golpe de corazón y está muy bien ser solidarios y generosos, pero en primer lugar debemos tener en cuenta que hay que ser justos, sobre todo, con los derechos de los menores", apostilló la consejera.

Navarro destacó, además, que en estos casos también hay otras instancias que pueden ser competentes como la fiscalía o la propia administración de la Junta. No obstante, señaló "no tener conocimiento en este momento de que desde la Junta de Andalucía se haya tomado ningún tipo de contacto con la familia".

La historia de Ghedjemoula Mohamed y de su hija comenzó en el año 2000, cuando nació la pequeña en los campos de refugiados de Argelia. Posteriormente, en 2003, la niña tuvo que ser operada en Sevilla de una cardiopatía, regresando a los campos de refugiados al poco tiempo, donde permaneció hasta 2005, cuando regresó a España para vivir con su madre y su abuelo. En el mes de marzo de 2006, la mujer volvió a Sevilla para arreglar su situación legal y laboral, por lo que la menor pasó a convivir con el matrimonio denunciado "para evitarle a la niña los avatares burocráticos a los que tristemente se ve sometido un saharaui en España", reza la denuncia.

La niña, tras un acuerdo suscrito entre la delegación saharaui para Andalucía y G.M.B., que se fue a Menorca a trabajar en un hotel, vive con la pareja de Villaverde del Río desde octubre de 2006. En ese acuerdo, no obstante, se especifica claramente que la vuelta de la niña con sus padres biológicos debe producirse cuando así lo requieran estos. "El menor regresará a su familia en los campamentos de refugiados cuando ésta lo solicite o cuando la Delegación Saharaui para Andalucía así lo indique", recoge uno de los puntos del documento firmado por la pareja de acogida el 20 de marzo de 2006. La familia, además, tiene que sufragar el viaje.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios