Miguel Ballesteros, socio director de Daleph Andalucía

"La crisis requiere de alcaldes con liderazgo y que tomen decisiones"

  • Según este experto, el problema de los ayuntamientos es un "problema de ciudad", cuya resolución pasa por la implicación de gobiernos y oposición, sindicatos y vecinos.

Comentarios 4

La consultoría especializada en administraciones públicas que dirige en Andalucía Miguel Ballesteros participó hace unos meses en unas jornadas en Sevilla para impulsar unos ayuntamientos más eficientes, junto a la auditora ADT. Tras una larga experiencia como gerente en empresas municipales, trabaja diseñando, entre otras cosas, planes de eficiencia que ayuden a los municipios a salir del atolladero.

-Con su experiencia en la empresa municipal y como consultor, dígame: ¿no se veía venir la situación en la que están los ayuntamientos? ¿Nadie avisó de que había que gestionar de otra forma?

-No. La financiación local nunca ha estado resuelta. Al inicio de la Democracia, se organizó la del Estado, luego la de las comunidades, pero no se llegó a los ayuntamientos, que en los años buenos han cubierto ese vacío con sus ingresos por tasas e impuestos municipales, que dependen de la actividad económica y la construcción. Pero es un problema de la sociedad: ¿qué economista previó la crisis en 2007?

-¿No ha habido una mala gestión?

-En España se deben 2,7 billones de euros, la mayor parte son deudas familiares y de empresas. El 25% son de administraciones: 706.000 millones y de esta cantidad sólo el 5% es de la administración local, 36.000 millones. El Estado debe 534.000, las autonomías 135.000 millones. En Andalucía hay 770 ayuntamientos pero son los 20 que no pueden pagar las nóminas los que salen en los periódicos. Eso sí, están en una situación caótica, cuando se llega ahí se ha dejado de pagar a proveedores, a Hacienda y a la Seguridad Social y a las concesionarias de los servicios.

-El otro día el alcalde de Marchena afirmaba que la práctica totalidad de los municipios están en quiebra, que no pueden hacer otra cosa que buscar dinero para las nóminas.

-Yo digo que los ayuntamientos están en situación mala, pésima o caótica. Es la administración más cercana al ciudadano. Si mi marido está en paro, busco al alcalde. Es lo que se llama competencias impropias que se han asumido en aras del bienestar de los vecinos y con estructuras que no se pueden mantener, pero sin la flexibilidad de una empresa a la hora de reducir costes.

-¿Qué responsabilidad tienen las administraciones superiores?

-Una situación extrema implica que han fallado los controles internos -los ayuntamientos tienen funcionarios responsables de la legalidad y del control del gasto- y externos -si hay pérdidas es obligatorio cubrirlas en el siguiente presupuesto, aunque se ha llegado a niveles de deuda disparatados-. Las administraciones superiores han diseñado programas pensando en la ejecución municipal sin cubrir todo el gasto, aunque la decisión política de a dónde se llega es del alcalde.

-Muchos dicen que están atados sin moratorias en los pagos y si no se les condona parte de la deuda.

-El contador no se puede poner a cero, la ley lo impide, y los ayuntamientos entran en quiebra si no pueden prestar servicios básicos, aunque no se aplique la ley concursal. La solución pasa por afrontar la situación como un problema de ciudad, si no pago a la concesionaria de limpieza, la ciudad está sucia, y si se ha generado en 30 años no va a desaparecer en cuatro. No vale darle otra vuelta a la pelota financiera, hay que empezar a tomar decisiones adecuadas a corto plazo aunque tardemos otros 30 años en resolverlo. Hay que equilibrar cuentas (si hay deuda es que se gastado más de lo que se podía) e ir generando superávit para reducir deuda. Son necesarios planes de ahorro y eficiencia económica individualizados porque unos municipios tienen deuda financiera, otros a proveedores y hay que ver por qué se ha producido para evitarla. Muchas veces se toman decisiones poco efectivas en sí mismas. Se prescinde del coche oficial, cuando el boquete es tan grande que hay que ir más allá, o nos encontramos con alcaldes que no saben por dónde empezar y solucionan lo urgente -las nóminas, porque tienen a la plantilla en la puerta- más que lo importante -hay empresas que están cerrado por no cobrar-. Un plan implica ordenarlo todo y coger la senda adecuada. A los alcaldes se les medía antes por las cintas que cortaban. Ahora se les va a valorar si garantizan la sostenibilidad de su ayuntamiento, implicando a todos, oposición, sindicatos, vecinos y que cada uno asuma una parte del coste de las medidas que hay que tomar, que éstas no recaigan sólo en una parte.

-¿Tendrán que renunciar a servicios que no son básicos? Por ejemplo, a las piscinas climatizadas.

-La Ley de Haciendas Locales deja claro qué son servicios básicos. No abogo por suprimir el resto, sino por ajustarlos a su coste, salvo casos especiales como el transporte público. Cualquier decisión tendrá un colectivo damnificado. Pero el coste de la inacción es altísimo: si se deja de pagar a proveedores se destruye el tejido empresarial del municipio.

-¿Están sobredimensionadas las plantillas municipales?

-Hay de todo. Lo importante es ajustar servicios. En esta fase expansiva las administraciones han crecido deslavazadamente, de forma que el consistorio, la mancomunidad y la diputación abordan las mismas materias, cuando lo ideal es un servicio-una administración. Para reconducir esto hace falta movilidad funcional: que alguien que trabaja en turismo se adapte a un área de bienestar social o de obras y que la diputación asuma ese cometido.

-Muchos alcaldes han consultado si pueden hacer Expedientes de Regulación de Empleo, aunque la Junta se resiste a abrir la puerta.

-Cualquier medida que se tome que permita garantizar el servicio y mantener el empleo es positiva. Hay ayuntamientos que están planteando jubilaciones anticipadas o reducción de sueldos y jornada. Ahora bien, los ERE en sociedades municipales son posibles porque se rigen por la ley mercantil, aunque reducir personal en la administración es complicado porque los organismos se blindan a sí mismos y todo parece inamovible al cabo de un tiempo. Asociamos a que lo público es para toda la vida y lo que es para toda la vida es la función pública. Mucho personal no es funcionario de carrera, sino contratado.

-Hay quien aboga por subir impuestos y quien confía en que bajándolos generará más actividad e ingresos.

-Hay que diferenciar entre impuestos, tasas y precios públicos. No soy partidario de subir los primeros (IBI, IAE, vados, obras) salvo que estén por debajo de ciudades similares, las familias ya van ajustadas. En cuanto a tasas y precios públicos, la ley dice que deben cubrir el coste del servicio. Hay que ver por qué un servicio es deficitario, puede ser porque hay dos funcionarios que ya están de más y que tendrían que pasar a otra área. A todos nos gustaría tener servicios de calidad gratuitos, pero ahora no es posible.

-¿Habrá más concesiones de servicios públicos a privados?

-Abogo por la eficiencia. La responsabilidad del servicio es municipal, pero debe darlo quien lo haga mejor a menor coste. Según el caso, será un privado o el consistorio. Antes nos podíamos permitir cierto debate ideológico en esto, ahora no.

-¿Qué pasará con las empresas municipales y organismos autónomos que han proliferado?

-Todas las administraciones han abusado de ellos. Una empresa tiene sentido si genera otros recursos, si su única fuente de ingresos es el ayuntamiento no. Hay que mirar la eficiencia del servicio. No tiene sentido que un municipio de 5.000 vecinos tenga una estructura de promoción económica, la mancomunidad otra y la Diputación una más. Hay un ejemplo claro: Fitur, todos los alcaldes se encontraban allí con su expositor. Ahora van con su provincia o con la Junta y tiene más sentido, porque el turista se fija en la zona genérica, aunque visite varias ciudades. Ha sido una locura y ha pasado con otras cosas.

-¿Y cree que los ayuntamientos se están concienciado de todo esto?

-Los que no pueden pagar las nóminas sí, no tienen más remedio. Otros saben que hay que hacer algo, pero no tienen claro cómo y les falta la visión global. También hay algunos alcaldes que con un coste político importante están tomando decisiones duras en el camino adecuado sin repercusión en los medios.

-Supongo que es donde hay mayoría absoluta en los ayuntamientos. Normalmente, la oposición se resiste a apoyar recortes.

-Hay dos cosas importantes en esto. Una es que sin liderazgo político no funciona: o hay un alcalde que con su equipo tire del carro y esté dispuesto a tomar decisiones o no sale. Y cuando hablo de que es un problema de ciudad me refiero a que todos los partidos tienen responsabilidad. Hoy estará un alcalde y dentro de cuatro años otro al que le gustará recibir una herencia mejor. El plan obliga al consenso.

-Y si no se logra, ¿tendrán que venir otras administraciones para hacer cumplir el equilibrio presupuestario que se ha fijado en la Constitución?

-Los únicos que han logrado contener el gasto, según datos de noviembre, son los ayuntamientos, no tienen más remedio. Es probable que haya un autoajuste, otra cosas son las situaciones heredadas.

-¿Veremos a alcaldes entregando las llaves incapaces de sacar adelante su Ayuntamiento? Hay quien lo ha advertido.

-Me cuesta pensarlo. No me creo lo del político profesional en los ayuntamientos y menos ahora. Si piensan en dejar las llaves, creo que su vocación de servicio público se lo impedirá.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios