La familia afectada por un prostíbulo vuelve a su vivienda tras lograr la clausura del local

  • Abandonó la casa familiar de la urbanización Aljamar durante dos semanas por las molestias

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La familia de Tomares que tuvo que abandonar su domicilio ante las molestias que le ocasionaba un prostíbulo habilitado en una vivienda aledaña ha vuelto a su casa tras unas dos semanas de ausencia, después de lograr el cese de la actividad en el local.

El cabeza de familia, Pedro Soriano, aseguró ayer a Efe que, desde el domingo, viven "con normalidad", toda vez que sus denuncias ante la prensa "han surtido efecto" y ha concluido la actividad propia de un prostíbulo que se desarrollaba en el número 25 de la calle Estacada del Pino, en la Urbanización Villas de Aljamar de Tomares.

Soriano, que mantiene sus denuncias por las molestias que le ocasionó durante cinco meses la "entrada y salida" de personas en la vivienda aledaña a la suya, así como los ruidos "a altas horas de la madrugada", explicó que la mediación del Ayuntamiento de Tomares y la publicación de sus quejas en la prensa "ha puesto fin a esta pesadilla". Soriano asegura que en el número 25 de la calle Estacada del Pino "se están trasladando los colchones y otros enseres" a otro lugar. Este vecino de Tomares había presentado doce denuncias ante la Policía para poner fin a la actividad propia de una casa de citas en una vivienda de su urbanización y que se anunciaba en una página web. "Mi familia, principalmente mis hijas, necesitaban volver a su entorno y por eso hemos regresado en la confianza de que podamos vivir tranquilos y no con un prostíbulo al lado".

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