Una necrópolis en el dolmen de Montelirio

  • Una plataforma ciudadana dice que unas obras están "destruyendo inhumaciones calcolíticas"

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Las excavaciones arqueológicas a las que han sido sometidos los cuatro tholos o sepulcros circulares descubiertos en una de las fincas anexas al famoso dolmen de Montelirio, ubicado en Castilleja de Guzmán y declarado Bien de Interés Cultural (BIC), han supuesto el descubrimiento de varias inhumaciones "calcolíticas e incluso romanas", constituyendo estos suelos "toda una necrópolis" en las que se promueven una gran superficie comercial y un geriátrico, según aseguró uno de los miembros de la Mesa Ciudadana para la Defensa del Patrimonio del Aljarafe, Jorge Arévalo.

Arévalo señaló que su organización ha tenido constancia de que en el marco del Plan Parcial cuatro -donde se están desarrollado la obras-, una de las fincas anexas al dolmen de Montelirio afectadas por las citadas iniciativas urbanísticas, los arqueólogos contratados por la promotora han descubierto "varias inhumaciones", tanto pertenecientes al periodo calcolítico como de origen romano. "Es toda una necrópolis" advirtió, asegurando que la información que baraja el colectivo Aljarafe Habitable alude a cadáveres humanos dentro de los propios tholos e incluso diseminados por sus zonas aledañas. "Hay restos humanos tanto en los sepulcros como en espacios abiertos sin arquitectura en derredor", aseveró Jorge Arévalo, quien además advirtió que la promotora implicada en el Plan Parcial número 4 de Castilleja de Guzmán "está moviendo los terrenos, liquidando el yacimiento".

Mientras el mismo delegado provincial de la Consejería de Cultura, Bernardo Bueno, aseguraba el pasado mes de octubre que el informe preliminar de los arqueólogos en cuanto a los tholos revelaba que éstos no albergaban "mucho valor", Arévalo alertó de que la promotora "se está cargando una necrópolis. Hay cientos de camiones sacando tierra" de la finca, según dijo.

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