El taxista agredido en Camas señala que está "psicológicamente mal"

  • Asociaciones del sector se reunirán en los próximos días con la probable petición de pedir la reactivación de la Mesa de Seguridad.

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El taxista Antonio L., que en la madrugada del jueves 6 al viernes 7 de julio fue objeto de una agresión en La Pañoleta, en el término municipal de Camas, señaló este lunes que, aunque su evolución física es buena -el ojo izquierdo, del cual resultó herido, ha experimentado una bajada de la inflamación, aunque aún no ha recuperado la visión en su totalidad-, se encuentra "psicológicamente mal".

En declaraciones Antonio L. indicó, asimismo, que en previsión de que puedan producirse nuevos ataques a profesionales del sector, y como afectado, es partidario de que se incremente la presencia policial por las noches, "porque estamos vendidos y las noches que se trabajan son deprimentes".

La víctima de la agresión señaló que, a día de hoy, se encuentra inmerso en un "estado de nervios" y de "psicosis" que le hace no estar capacitado para la conducción, "ni siquiera para mirar a la cara de mi hija, que para mí es lo más grande". Pese a lo ocurrido, confía en volver a conducir su taxi en breve, "porque son trece años conduciendo, un estilo de vida que he elegido, y cuento con el respaldo de mis compañeros y de familiares".

Aunque su familia le ha solicitado que no vuelva a conducir en el turno de noche, y es su deseo, "no quiero ser tampoco muy reacio porque, aunque las noches son malísimas, la situación está muy mala y hace falta el dinero".

"Por la noche todos los gatos son pardos", insistió Antonio L., señalando que la situación que se produjo en su hogar fue un "drama" y que no denunció el caso -el centro médico lo hizo de oficio- porque "se ven casos todos los días y prácticamente supone una pérdida de tiempo".

Por parte del sector, el presidente de Solidaridad Hispalense del Taxi, Enrique Filguera, señaló que en los próximos días la junta directiva de su asociación pretende reunirse con la otra mayoritaria, Unión Sevillana del Taxi, con el objetivo de articular una postura común.

En este sentido, Filguera aludió a la reactivación de la Mesa de Seguridad del Taxi, en el seno de la Policía Nacional, como una de las peticiones que previsiblemente saldrán de ese encuentro, ya que durante el tiempo que estuvo en funcionamiento --se instauró inmediatamente después del asesinato del taxista Amador Guerrero en agosto de 2004- "fue el periodo en que menos incidencias hubo".

Los hechos

La Mesa de Seguridad, que incluye un control de seguimiento de la actividad de los autotaxis en periodos horarios conflictivos, disminuiría, a juicio del sector, hechos como los ocurridos la pasada semana, cuando la víctima recogió a un cliente en la calle Torneo en torno a las 2:30 horas. Éste le solicitó que le llevara a La Pañoleta, una barriada camera, procediendo a su llegada a "marearlo" llevándolo por varias calles.

"El taxista ya estaba mosqueado por su actitud y porque se había situado justo detrás del asiento del conductor", señaló Filguera, que prosiguió explicando que, en las cercanías del Polígono El Manchón, y ya cuando el cliente estaba casi fuera del vehículo, "agarró por el cuello al taxista y le dijo que le diera todo lo que llevaba".

La víctima puso en marcha el vehículo con la esperanza de zafarse del atracador, que le propinó un fuerte golpe en la cabeza y finalmente huyó a unos bloques cercanos con la recaudación del taxi. La agresión propició que el taxista se trasladara hasta el hospital, donde, según el parte médico, se le trató de un traumatismo en la cara, con un hematoma en la zona orbitaria izquierda y el ojo izquierdo con eritema y lagrimeo. También sufrió rasguños en el tórax.

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