Paralímpicos

Veteranos de la superación

  • El tenista granadino José Manuel Ruiz y el judoca malagueño Rafael Moreno participarán por cuarta vez en unos Juegos Olímpicos para discapacitados. Para ellos, el deporte es un motor importante en sus vidas

Rafael Moreno y José Manuel Ruiz son los jugadores más veteranos de los veintisiete que conforman la lista de andaluces para los Juegos Paralímpicos de Pekín. Ambos se preparan para su cuarta participación en los juegos tras Atlanta 96, Sidney 2000 y Atenas 2004.

José Manuel Ruiz, granadino de nacimiento, padece una agenesia, un desarrollo incompleto del brazo derecho. Esta deficiencia le acompaña desde que nació. Pero José Manuel explica que esto no le supone ningún impedimento para desarrollar su vida con total normalidad, y mucho menos para practicar diariamente su pasión: el tenis de mesa. “Gracias al tenis de mesa he conocido a mi mujer, con la que comparto una hija que acaba de cumplir un año, y a mis mejores amigos”, apunta José Manuel. El granadino de 32 años pertenece al club Caja Granada, con el que hasta el momento ha conseguido grandes éxitos. Este Diplomado en Magisterio, que acaba de aprobar la oposiciones para maestro de Educación Física, recuerda con emoción las dos medallas de oro que consiguó en los campeonatos de Europa en Alemania (2001) y Eslovenia (2007). Para estos juegos, José Manuel vaticina que los españoles conseguirán más medallas porque cada vez están “mejor preparados”, aunque el tenista se queja de la falta de apoyos que tienen los deportistas paralímpicos por parte de organismos públicos. El joven deportista explica que “los que pertenecemos a un club tenemos apoyo económico, pero los que compiten individualmente solo reciben becas por mérito”. Es el caso de Rafael Moreno, judoca de 42 años. El malagueño, con  una deficiencia visual del 85%, es agente vendedor de cupones, y explica que no le dedica más de tres horas a la semana al judo puesto que su trabajo no le permite mucho más. Aun así, Rafael cuenta con un buen bagaje de triunfos entre los que destaca el oro por equipos en el europeo  de Mittersill (Austria) y la medalla de plata en los Juegos de Sidney. Sin embargo, para él, su mayor triunfo, es su hijo Rafa, de 11 años, también con problemas de visión, al que dedicaría una medalla si la consiguiese. Rafael admite que cada vez lo tiene más difícil y añade: “Ya estoy algo cansado, posiblemente sean mis últimos juegos, pero daré todo lo que pueda”.

Cada disciplina necesita unas adaptaciones  para cubrir las necesidades del deportista. En el caso de Rafael, la única adaptación para el judo es comenzar el combate estando los dos luchadores en contacto físico.  Por su parte el tenis de mesa que practica José Manuel tiene las mismas reglas, salvo para los participantes en silla de ruedas

Todo preparado para que los Juegos Paralímpicos, que se celebrarán desde el 6 al 17 de  septiembre en Pekín reúnan a cuatro mil deportistas con alguna  discapacidad física o cerebral de más de 145 países.  El inicio de esta decimotercera edición será sólo unos días después de la clausura de los Juegos Olímpicos. Entonces le llegará la hora a los paradeportistas, que vienen calentando motores, como nuestros protagonistas, que confían en poder ayudar a su selección  a aumentar  la marca de 71 medallas  obtenidas por España en la cita de Atenas.

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