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La solidez en el rompecabezas

  • El Betis prima los conceptos defensivos y vuelve a dejar la portería a cero para alcanzar el cuarto triunfo seguido

  • Con menos posesión, los de Setién generaron peligro al espacio

Las imágenes del Betis-Eibar Las imágenes del Betis-Eibar

Las imágenes del Betis-Eibar / Antonio Pizarro

El Betis frenético que Quique Setién manejó durante la mayor parte de la primera vuelta del campeonato ha mutado en un conjunto bien armado, competitivo y que se adapta a la perfección a las cualidades del rival para anularlo y hacer prevalecer sus virtudes. Tiene mérito esa transformación del cuadro verdiblanco en plena competición y ante el Eibar ofreció una versión distinta a la de partidos anteriores para conseguir llevarse los tres puntos por cuarta jornada consecutiva y dispararse en ese sueño de jugar en Europa.

Tampoco es que el Betis renuncie al balón o a desplegarse en ataque cuando hace suyo el control del juego, pero las precauciones defensivas prevalecen por encima de otras cuestiones. Hasta nueve jugadores se situaron por detrás de la pelota en una maraña que se convirtió en impenetrable para un Eibar que lo intentó, sobre todo, con numerosos centros al área.

La pizarra del Betis La pizarra del Betis

La pizarra del Betis / FUENTE: Elaboración propia. GRÁFICO: Dpto. de Infografía

Defensa

Mantuvo Setién la línea de tres centrales y todos brillaron en esa faceta de despejar cada balón que merodeó el área de un Dani Giménez que también cumplió en su primer partido como titular de la temporada. Sin la presencia de Javi García por delante de la zaga, Bartra dio un paso adelante para ocupar esa zona en numerosos momentos del partido, aunque sobre todo mientras el marcador fue 0-0.

El Betis replegó sus líneas metros más atrás de lo habitual e incluso los laterales se ubicaban a la altura de los centrales para que esa línea de cinco no dejase espacios al Eibar. Por delante, otra de cuatro también minimizaba los espacios y ofrecía ayudas constantes a la defensa.

Ataque

Con esa ubicación en campo propio e incluso cediéndole la iniciativa del juego al Eibar, los de Setién intentaron sorprender con acciones veloces al espacio. Los desmarques de Tello y Sergio León se convertían en el objetivo de los pases de Boudebouz, aunque sería en otro al hueco de Barragán como conseguirían adelantarse los verdiblancos. La definición de Sergio León, perfecta.

En otra incorporación del lateral, ya en el segundo tiempo, llegaría el 2-0, aunque su pase atrás en una llegada hasta la misma línea de fondo encontró la ayuda de Arbilla, cuyo mal despeje se introdujo en su portería.

Con esa clara ventaja en el marcador, el Betis ya contemporizó mucho más su fútbol, a la espera de pasar los minutos sin apenas apuros. Únicamente la entrada de Rubén Castro a falta de diez minutos alteró el guión y el canario, con ese hambre de fútbol y de goles, dispuso de hasta tres ocasiones para marcar, aunque finalmente se fue de vacío.

Virtudes

La capacidad para realizar el partido más conveniente a sus intereses. Si ayer tocó darle la pelota al rival y salir al contragolpe, los verdiblancos lo ejecutaron a la perfección y con una solidez defensiva que apenas concedió ocasiones a su rival.

Talón de aquiles

En algunas fases del duelo perdió excesivos balones en pases sencillos, pero sin consecuencias.

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