Tecnología diagnóstica

Demasiadas pruebas innecesarias

  • El volumen de resonancias magnéticas de espalda no justificadas alcanza hasta el 11,9%.

Aunque los pacientes con dolor de espalda puedan salir de la consulta con la falsa idea de que su médico ha hecho todo lo que está en su mano para diagnosticar una supuesta dolencia oculta, la prescripción de una resonancia magnética (RM) de la espalda dista de ser adecuada en muchos casos. En términos generales, en el 11,9% de los casos se indica incorrectamente, cifras que se disparan en la sanidad privada y en determinados subgrupos de pacientes, como aquellos que no padecen dolor irradiado a la pierna.

Así concluye uno de las panorámicas más amplias realizadas sobre el tema en España, un estudio recién publicado en la revista European Journal of Radiology, que ha analizado el uso de esta prueba de imagen entre junio y diciembre de 2011 en 12 hospitales españoles: ocho públicos y cuatro privados. En dicho periodo, se indicó la necesidad de una resonancia en 602 pacientes que, para participar en el estudio, tuvieron que rellenar un cuestionario sobre sus características clínicas.

Dichas respuestas son las que, comparándose con las indicaciones de esta conocida prueba de diagnóstico por imagen, determinarían si la prueba estaba o no correctamente prescrita, una clasificación que hicieron los propios encargados de llevar a cabo la prueba, los radiólogos, especialistas que, sin embargo, no son los encargados de prescribirla. Entre las preguntas, algunos parámetros que se definieron como 'banderas rojas', causa inapelable de indicación de RM.

En 530 casos, el médico había hecho bien en ordenar una resonancia, en ocho, la respuesta no estaba clara y en 64, el paciente había sido sometido innecesariamente a una prueba cara y que genera gran ansiedad a los enfermos.

Un análisis posterior de los datos demostró que, en la sanidad privada, las cosas eran bastante peores. Ahí el 17,2% de las resonancias se hacían sin motivo (frente al 7,4% en los centros públicos). También se notaba desigualdad entre los enfermos con dolor de espalda que no irradiaba a la pierna, en los que el 27,8% de las resonancias no tenían sentido.

El estudio ha sido dirigido por Francisco Kovacs, director de la Fundación que lleva su apellido y de la Red Española de Investigadores en Dolencias de Espalda (REIDE), que explica que "prescribir una resonancia magnética a una paciente en el que no está indicada le expone a riesgos innecesarios y supone malgastar recursos sanitarios".

Una de las cosas que más preocupa al especialista es el coste que supone esta sobreindicación. Aunque en el estudio no se menciona (porque no es objeto de la investigación), Kovacs señala que el coste medio de una resonancia magnética lumbar es de 244 euros, lo que habla por sí solo del derroche que supone la tendencia registrada en este trabajo, aún mayor en la sanidad privada. Los datos demuestran, además, que esta última dista, por lo tanto, de ser más eficiente que la primera.

Otro punto que destacan los autores es la presencia de enfermedades graves entre los participantes en el estudio. Así como estas (incluidos algunos casos de cáncer) sí se detectaron a través de RM en el 17% de los participantes en el estudio, no se reconoció ninguna en los afectados por dolor de espalda que se hicieron una resonancia sin necesitarlo.

Así, el estudio descarta que, en ningún caso, los médicos deben tener la sensación de que, por no indicar esta prueba, los pacientes puedan salir con una enfermedad grave que no se haya detectado.

Para mejorar esta situación, Kovacs y sus colaboradores proponen dar mayor protagonismo a los radiólogos, permitiéndoles que indaguen en los motivos por los que los clínicos han prescrito aquellas resonancias que no están justificadas que, como se demuestra en este estudio, saben identificar correctamente.

Según explica Kovacs, el estudio recién publicado es descriptivo y no entra en las razones por las que se prescriban tantas resonancias incorrectas. Sin embargo, estudios anterior sí han dado respuesta a esta cuestión. Para el especialista mallorquín, una de las razoines sería la presión del paciente que considera que "si no se les ha hecho una resonancia no se les ha tratado bien". "Por esta razón es tan importante hacer una campaña de educación sanitaria, que erradique esta idea".

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