El Palquillo

Las cenizas de la conversión

  • El sacerdote Marcelino Manzano explica este símbolo de la cuaresma

La quema de la ceniza. La quema de la ceniza.

La quema de la ceniza. / M. G.

"La cuaresma es un tiempo de llamada a la conversión, a la revisión y a la reconciliación con el Señor a través de la cruz". Así define Marcelino Manzano, párroco de San Vicente y delegado diocesano de Hermandades, el tiempo religioso que comienza con la imposición de la ceniza, hoy miércoles, en las frentes de millones de cristianos de todo el mundo. El sacerdote explica que "la ceniza se usa en el Antiguo Testamento como un signo de arrepentimiento". También incide en su significado de "humildad", puesto que "es lo más ínfimo que queda". Para el párroco "cubrirse de ceniza es recordarse a sí mismo que es limitado" y sirve como alusión de "aquello que va a ser nuestro destino corporal".

El proceso de cremación, tradicionalmente hecho a partir de ramas de olivo y palmas usadas el Domingo de Ramos, sirve como "conexión con la celebración anual de los misterios del Señor" y contrasta "con los símbolos pascuales como el agua o la luz". Manzano, estrechamente vinculado con la ciudad más cofradiera, recuerda que "el tiempo cuaresmal no puede ser sólo para preparar la Semana Santa", haciendo hincapié en la espera individual de cada cofrade. Este rito, del que también participa el sacerdote, es "un signo visible de hermandad entre los cristianos" y comparable con "una especie de tatuaje transitorio que nos dice que una persona es creyente y que ha comenzado un periodo importante de su año". Un periodo de "compromiso a reconocer su limitación y su pecado, pero también a proclamar la salvación de Jesucristo".

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