El fotógrafo de las manos de la Semana Santa

  • El Ayuntamiento inauguró ayer dos exposiciones, una dedicada a la obra de Martín Cartaya y otra con una colección de enseres cofradieros

El añorado Manolo Toro llamando al Consejo de Cofradías para saber cómo se presentaba la noche del Lunes Santo. La tarde había estado lluviosa y aún quedaba por salir la cofradía de la que era hermano mayor, el Museo. El teléfono desvela la edad de la fotografía. Una época aún alejada de la era digital y en la que eran pocos, muy pocos, los que tenían el privilegio de reflejar determinados instantes de la Semana Santa. En ese reducido grupo se encontraba -y se encuentra aún- Jesús Martín Cartaya, al que han denominado, desde hace bastantes años, "el fotógrafo de las manos de la Semana Santa", pues en sus imágenes siempre cobran protagonismo las personas que hacen posible esta fiesta religiosa.

El Ayuntamiento de Sevilla ha querido rendir homenaje a la trayectoria de un fotógrafo que se ha convertido en parte de la Semana Santa, de ahí que ayer se inaugurase una exposición con 23 fotografías de Martín Cartaya, que podrán contemplarse hasta el Domingo de Resurrección. Imágenes que reflejan el devenir de la celebración religiosa desde mediados del siglo pasado hasta 1992, año de la Exposición Universal.

De la Semana Santa del año de la Expo (que cumple sus bodas de plata) es una fotografía de varios nazarenos, de ruan y esparto, cruzando el recién estrenado puente del Cachorro, con las carabelas en una de las orillas de la dársena.

Además de Manolo Toro, en dicha muestra también aparecen otros personajes vinculados a la historia de la Semana Santa sevillana, como Esperanza Elena Caro bordando los faldones del paso de Nuestro Padre Jesús de las Penas, una de las obras más destacadas del patrimonio cofradiero. También se pueden ver a los reyes Juan Carlos I y Sofía presidiendo los palcos del Ayuntamiento al paso del Cachorro. Doña Sofía lucía la mantilla negra, en señal de duelo por la muerte del Señor. Otra foto bastante curiosa es la de la Virgen de la Piedad, de la Sagrada Mortaja, volviendo de la Catedral, donde se encontraba desde el Viernes Santo por la lluvia. Fue portada en unas pequeñas andas, ya sin la imagen de Jesús Descendido en su regazo. Atraviesa una Plaza del Pan sin apenas presencia de público. Igual de interesante resulta la del primer Vía Crucis del Consejo, donde se puede ver la representación de la Hermandad de la Esperanza de Triana con el torero Antonio Ordóñez como hermano mayor.

Las fotografías abarcan desde mediados del siglo XX hasta el año de la Expo

A destacar, de igual modo, la del Cristo de la Caridad, de Santa Marta, haciendo estación de penitencia en unas pequeñas andas un lluvioso Lunes Santo de 1976. Así como el saludo de la Esperanza de Triana a la Caridad del Baratillo en una añeja foto de la mañana del Viernes Santo.

La exposición de Martín Cartaya se encuentra habilitada en el Patio Mayor de la Casa Consistorial. No es la única organizada por el Ayuntamiento. En la Logia se muestra una colección de enseres de las hermandades (de penitencia y gloria).

Los principales son el manto de los dragones de la Esperanza de Triana, bordado por Esperanza Elena Caro en 1947, y el simpecado de la Virgen de las Aguas, una auténtica reliquia -y maravilla- del bordado del siglo XVIII que custodia la Hermandad de Pasión. Sorprenden sus piezas rocallas y las flores en sedas de colores que lo salpican. De la misma centuria es el manto bordado sobre brocado rosa de la Reina de Todos los Santos.

Igual de interesante resulta la colección de sayas que se exponen. A destacar, la bordada por Teresa del Castillo (siglo XIX)para la Virgen del Valle, denominada "de los soles". También de este siglo son las de la Virgen del Mayor y Traspaso (Gran Poder), la de la Virgen de Loreto (San Isidoro), la de la Virgen de la Concepción (el Silencio) o la del Patrocinio (Cachorro).

Otros enseres que se pueden contemplar en esta exposición son los libros de reglas de la Macarena (uno del XVI y otro del XVIII) restaurados recientemente en el IAPH. También resultan dignas de mención las piezas de orfebrería, como el INRI y las potencias de plata dieciochescas del Cristo de la Conversión, la diadema del XIX de la Virgen de las Aguas o la corona de la Virgen de las Angustias que llegaron a lucir las tres Dolorosas de las cofradías de capa de la Madrugada.

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