Dimite el delegado de la Madrugada del Consejo de Cofradías

  • El plan de probar tres alternativas durante tres años fracasa y la opción más plausible es el cambio de orden.

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El delegado de la Madrugada, Francisco José Vázquez Perea, presentó en la noche de este lunes su dimisión irrevocable tras fracasar los intentos para reordenar una de las jornadas más complicadas de la Semana Santa. A apenas 15 días para que empiece la cuaresma, la jornada queda descabezada cuando todavía está en el aire la ampliación de los tiempos de paso que permitirían a hermandades como la Macarena un discurrir más desahogado por la carrera oficial. El Consejo de Cofradías debe nombrar a la mayor brevedad a un nuevo delegado para reconducir la situación y no lo tendrá fácil puesto que el aspirante debe ser del agrado de todas las corporaciones.

Así todo, si no hay un cambio de rumbo radical o un aldabonazo de una instancia superior, léase Arzobispado, la Madrugada de 2015 será prácticamente igual a la de 2014. La tan buscada revolución quedará previsiblemente en una ampliación de los horarios por la carrera oficial y en que, si se cumple lo dicho el año pasado, la Esperanza Triana volverá a discurrir en su tránsito hacia la Campana por Murillo y O'Donnell, para ganar espacio, volviendo el Calvario al itinerario de Rioja-Velázquez. La baraja del ansiado acuerdo se rompió el pasado jueves cuando el cabildo de oficiales de los Gitanosrechazó la propuesta que había encima de la mesa consistente en probar durante tres años tres alternativas para ver cuál daba mejor resultado. No está la Madrugada para experimentos.

Esta propuesta, que mandaba el primer año a la Macarena por Puente y Pellón para que el Gran Poder regresara por Cuna; el segundo año al Calvario por Bailén, el Museo y Alfonso XII, obligando además al Silencio a dar un rodeo para llegar a San Antonio Abad; y el tercer año a los Gitanos por la Alameda para que tanto el Gran Poder como la Macarena pudieran regresar por Cuna, era acogida a regañadientes por las hermandades. Pese a ello, el cabildo de oficiales de la Macarena se mostró favorable el pasado viernes a llevar a cabo este experimento de tres años, no sin un gran debate interno en la junta puesto que consideraban que ninguno de los cambios propuestos solucionaría nada, aunque finalmente se aceptó en solidaridad con la jornada.

Es obvio que la Madrugada está cogida con alfileres, pero lo primero que hay que hacer es cumplir con los horarios establecidos. El famoso conteo realizado en la Semana Santa del año pasado ha servido para que muchos cofrades se entretengan imaginando unos nuevos recorridos que sólo los aguanta el papel. La junta de gobierno de los Gitanos apuntó en el comunicado del sábado que "la solución real y estable a los problemas de la jornada pasa por la alteración del orden de paso de las cofradías por la carrera oficial, que permitiría eliminar todos los actuales cruces que se producen". Esa es la clave y así lo comparten en otras hermandades. Lo demás es distraer la verdadera solución.

¿Y qué pasa este año? La primero debe ser cumplir con los horarios, algo que el año pasado no hicieron algunas hermandades, pese a que se habían conjurado para ello, con el consiguiente malestar para las que sí lo hicieron. Sobre la mesa también hay una ampliación de los tiempos de paso, muy necesaria, que llevaría al Silencio a pedir la venia en la Campana con 15 minutos de antelación, algo que no gusta en San Antonio Abad porque, además, mantendrían el mismo tiempo de paso pese al gran crecimiento que ha experimentado la cofradía. Este adelanto comería todavía más tiempo al Jueves Santo. La jornada también se estiraría en otros 10 o 15 minutos por detrás. El tiempo ganado se repartiría entre la Macarena (10 minutos), el Gran Poder, la Esperanza de Triana y los Gitanos.

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