La Macarena con sus veteranos

  • Los voluntarios del proyecto Veteranos Macarenos lo conforman los diputados, costaleros del Señor y la Virgen, juventud, armaos y hermanos en general.

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Hace más de seis años un grupo de jóvenes de la hermandad de la Macarena puso en marcha un proyecto ambicioso destinado a la asistencia de hermanos más antiguos que fue acogido por el entonces teniente y actual Hermano Mayor, Manuel García, como uno de los proyectos más ilusionantes de los que había liderado. Es el llamado Proyecto Veteranos Macarenos. Fue el Quinario al Señor de la Sentencia de 2008 el primer culto en el que una veintena de voluntarios acercaron a los más veteranos los actos, haciéndolos partícipes e incluso en muchas de las actuaciones, protagonistas de la vida de la hermandad.

La labor de los ahora cerca de 75 voluntarios activos consiste en la recogida de personas hermanas de la Macarena, mayores de 70 años, a las que les sea imposible el traslado a la basílica por cualquier tipo de problema relacionado, en su mayoría, por la falta de movilidad a causa de la edad o la soledad para acudir de noche desde su domicilio. Previa llamada del coordinador a la persona necesitada, se asigna un voluntario de entre los numerosos grupos que participan de este proyecto – costaleros de la Virgen, costaleros del Señor, juventud, armaos, diputados y hermanos en general – para que se ponga en contacto y quede a la hora de la recogida en el domicilio del veterano. Una vez llegan a la basílica, otro voluntario lo baja del vehículo y lo acomoda en el banco que la Junta de Gobierno le tiene asignado a los incluidos en esta obra social. Una vez concluido el culto, la misma operación.

No obstante, el papel de la hermandad va más allá y no solo se limita a los cultos. Desde las visitas organizadas a los domicilios, meriendas en diciembre, solución de problemas personales como la gestión de sillas de ruedas, mesas redondas, hasta las visitas a hospitalizados y acompañamientos en visitas médicas, demuestra el interés y el tesón que la hermandad imprime a esta iniciativa.

“Cuando llamé a Pepita, me llevé hablando con ella una hora. Se crean muchos vínculos entre veteranos y voluntarios”, comentaba María del Mar, una de las coordinadoras del proyecto a la que le tocó recoger a la veterana. Pepita es una hermana de la Macarena. Vive sola tras el fallecimiento de su hermana hace unos años, también muy devota de la Esperanza. Padece problemas de salud y su movilidad se limitada a distancias cortas. “Nunca había ido al Septenario de la Virgen”.“Como este caso ha habido otros como el de un veterano que no había pisado la calle desde hacía dos años hasta que lo bajamos nosotros”, según contaba Alejandro López, principal organizador del proyecto.

Desde que en el curso 2007-2008 se iniciara la iniciativa, ha tenido una acogida y repercusión al alza, con un incremento en el número de actuaciones aproximado del 15% en lo que a personas atendidas se refiere hasta 2011. En lo que llevan de año 2012 ya han actuado más de la mitad de las ocasiones en que lo hicieron el pasado curso, 106 en este año, frente a las 158 del anterior. Actualmente se presta ayuda a 60 veteranos.

Esta iniciativa de la Macarena y los macarenos demuestra que esta hermandad es universal no solo por su puesta en escena en sus estaciones de penitencia madrugada tras madrugada, por sus armaos o por sus imágenes, sino que también lo es por sus hermanos anónimos que acercan la Esperanza a todos los hermanos que lo necesitan. Y todo esto, a coste cero.

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