Cuaresma · Hermanos solidarios

Un aliento de esperanza y vida

  • Más de 50 mujeres embarazadas con problemas sociales han sido atendidas por la Fundación Virgen de la O.

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LUNES 21 de febrero. 19:30. Tres mujeres inmigrantes aguardaban en la casa Hermandad de La O, donde se encuentran las dependencias de la Fundación Virgen de la O, a la espera de ser atendidas por la trabajadora social. Dos de ellas, embarazadas. Otra acaba de ser mamá. El goteo de mujeres en busca de ayuda es constante. Una asistencia que reciben en este centro, fundado en el 2008 tras la coronación de la Virgen, ya que fue el proyecto social puesto en marcha por este motivo. El objetivo: atender a las mujeres embarazadas que carezcan de recursos. Por ello, nació la fundación para dar soporte y gestionar dicho proyecto. Desde que se puso en marcha, en el último trimestre del 2008, han atendido a unas 50 mujeres. "No sabíamos dónde íbamos a llegar. Empezamos poco a poco, y cada vez pasan por aquí más mujeres", explica Jesús Capilla, gerente de la fundación. En lo que va de año, ya son cinco las personas que se han puesto en contacto con ellos, la mayoría son inmigrantes, pero hay todo tipo de perfiles.

Rocío Vega, Sonia Díaz, Elena Tejero, Mariola y Rocío Hernández. Éstas son las cinco voluntarias que se encargan de atender diariamente a aquellas mujeres que llegan a la calle Castilla en busca de algún tipo de ayuda. Ellas son las que preparan las canastillas para los bebés. Lo primero que elaboran es un informe y un análisis de la situación de estas personas, a las que hacen un seguimiento y visitan en sus domicilios todas las veces que sea necesario. Unos casos son más extremos que otros, comenta Vega. Más allá de lo económico, lo importante es "el apoyo moral y psicológico que se les da a esas madres", relata. Cada madre es un mundo. Lo que más agradecen: ser escuchadas y tener un apoyo.

Todo tipo de ropa, sillitas, carritos de bebé... y un sinfín más de cosas que entregan a las madres necesitadas. Objetos donados por hermanos de la hermandad o por personas anónimas. Además de las donaciones, en la fundación compran todo lo necesario para los recién nacidos y las mamás, como pañales, leche, biberones, chupetes o comida. Una ayuda que siguen facilitando cuando el bebé ha nacido. Lo que pretenden es que las mujeres vayan saliendo adelante solas, por ello también les ayudan a encontrar un trabajo y les buscan guardería para los niños. Una gran labor en la que destaca la preocupación y entrega hacia el prójimo, sin importar la raza ni la religión. La persona es lo importante.

Las madres y los niños. De la calle Castilla a la calle Pureza, donde la Hermandad de la Esperanza de Triana creó en 2008 el Centro de Apoyo Infantil para menores con Trastorno de Hiperactividad y Déficit de Atención (THDA). Comenzaron con 20 niños, ahora están tratando a 36. Un colectivo que tiene un escaso apoyo por parte de las administraciones, comenta Miguel Zadraque, hermano de la Esperanza de Triana y director del centro, que está en las dependencias de la casa hermandad. Un lugar que se ha quedado pequeño ante el aumento de la demanda.

La corporación de la Madrugada sufraga casi todos los gastos del centro, donde trabajan tres fisioterapeutas y psicopedagogos, volcados con este proyecto, que atienden de manera individual a cada uno de los niños. Clases de rehabilitación y terapia dos veces por semana, y una sesión grupal una vez a la semana. El objetivo: mejorar las habilidades de estos menores para que se ajusten a una vida en comunidad. Hay familias que pagan una mensualidad de 20 euros, otras no pagan nada. Todo depende de la situación económica de cada uno. El centro corre con todos los gastos. Muchas labores altruistas desconocidas por la mayoría.

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