Mis personajes · Pedro Sánchez-Cuerda Rodríguez

La casa de Francos

  • Su empresa tiene tantos años o más que muchísimas cofradías. El gran día de la empresa es el Domingo de Ramos, porque a La Raza acuden a comer y a ver la Paz los nietos de quienes un día fueron con sus abuelos.

COMO no le dejaban salir en Pasión hasta que cumpliera los 12 años, aquel niño se fue buscando el cobijo de la Soledad de San Buenaventura, la cofradía de su tío y de sus primos. Y en ella fue un nazarenito feliz que se sabe de memoria el camino que va desde cierta casa de la calle Francos, que ancla sus cimientos en la memoria más honda, hasta el convento de la calle Carlos Cañal. Aquella felicidad debe ir en los genes, porque ya dicen los chinos que si no sabes sonreír no pongas una tienda. Y su empresa de hostelería tiene tantos años o más que muchas cofradías. Pedro Sánchez-Cuerda Rodríguez (Sevilla, 1971) es hijo de María Rosa y de José Pedro, al frente de La Raza hasta su jubilación y hermano de Pasión, de donde uno nunca de jubila. Un niño criado en Los Remedios y formado en el colegio de los Padres Blancos: "Cada niño era de una cofradía. Es curioso cómo hoy veo una cofradía y me acuerdo de aquel compañero de colegio por unos instantes. Es un revivir".

El traslado que imprime carácter al pequeño Pedro es el que efectúa junto con su hermana cada Viernes de Dolores a la casa de la calle Francos de su abuela paterna. En ella pasan siete días en la gloria, se duermen oyendo el eco de tambores y lo tienen todo a tiro de piedra. Desde allí se viste de nazareno el Viernes Santo y disfruta de la personalidad de su abuela y de su tía: "Era una casa siempre abierta, no paraba de entrar y salir gente. A mi abuela le encantaba recibir, tenía preparado de todo. Torrijas, pestiños, rosquitos... Y guisos cuaresmales. Recuerdo el potaje de vigilia a base de garbanzos y bacalao". Aquella casa tenía tres balcones en la primera planta: "Estaba justo después de la estrechez de Velasco. Se veían venir los pasos perfectamente. Tengo grabada la imagen de Salvador Dorado El Penitente delante de los dos pasos de la misma cofradía, lo que me llamó mucho la atención. Claro, ahora entiendo que el hombre asumía el mando de los dos pasos en la estrechez de Francos por ser uno de los tramos más difíciles".

Su abuelo materno fundó el bar Los Corales en Sierpes, que fue vendido en 1954. Como recuerdo quedaron las sillas de la carrera oficial que la familia tenía justo enfrente. Y la casa de aquellos abuelos maternos, en la calle Harinas, era cita obligada los Martes Santos para ver Los Estudiantes.

Tras los años en Francos, el adolescente sigue la evolución habitual y comienza a patear las calles: "De la primera a la última cofradía con mis compañeros del colegio". Y en una tercera etapa, a trabajar en el establecimiento familiar de La Raza. Su abuelo materno, José Rodríguez Cala, fue uno de los fundadores de Santa Marta, patrona de la hostelería, y del grupo La Raza. En el restaurante ha hecho de casi todo: atender detrás de la barra, servir en la terraza, de cajero y hasta en el departamento de recursos humanos al ser graduado social titulado. La faena de cada Domingo de Ramos acababa a la una de la madrugada, cuando aún daba tiempo de ver la entrada de la Amargura y el regreso de la Estrella. Un año pidió la venia para ausentarse del negocio y salir de costalero en La Paz. Estuvo doce años a las órdenes de Manuel Santiago y después de su hijo Antonio. Las horas ganadas para las trabajaderas había que recuperarlas y pronto: "Los Lunes Santos los tenía a cambio que trabajar enteritos".

La gran jornada de La Raza es el Domingo de Ramos. "Ese día es la apertura oficial de la primavera para todos los que allí trabajamos. Somos la tercera generación al frente de la empresa y tenemos ya también a la tercera generación de clientes ese primer día de la Semana Santa. Hoy vienen como cabezas de familia los nietos de quienes venían invitados por sus abuelos". Se trata de una jornada feliz en el restaurante, en la que se cuidan detalles muy especiales: "Sólo Manuel Montes puede tomar las reservas para ese mediodía, porque él sabe la antigüedad de los clientes, que se respeta escrupulosamente. A los más antiguos se les coloca en la primera fila hacia la avenida de Isabel la Católica. Hay familias que se conocen sólo de coincidir el Domingo de Ramos en La Raza para ver La Paz".

Pasión es punto y aparte en la conversación. "Es la cofradía de mi padre". En ella ha salido de casi todo: con túnica y con costal. Ha sido hasta costalero del Corpus y de la Virgen del Voto. Y el Amor es la cofradía de su mujer, la periodista María Hernández. El pasado Domingo de Ramos soportó toda una mojá por Sierpes sin separarse de su hija mayor, de 10 años, que se estrenaba como nazarena de la Borriquita.

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