El día sevillano de los estrenos

  • El Domingo de Ramos es día de estrenos y las cofradías se lo aplican, pese a los tiempos difíciles lLa Virgen de los Dolores y Misericordia estrena un manto que parece del XIX

POR la plaza de Molviedro, por la calle Castelar, entre un reflejo de la luna creciente, pasaron dos sombras. Dijo alguien que eran dos hermanas, que se deslizaban desde lo eterno para ver si era verdad. Quizá fue una exageración. Pero si las hermanas Antúnez hubieran pasado por la capilla del Mayor Dolor, se hubieran encontrado a una Virgen que nunca habían visto, con un manto que nunca habían bordado, pero que parecía obra de ellas. Y bajo un palio que sí recordarían, aunque no allí, sino en otro lugar del Arenal, en la Carretería.

La Semana Santa de Sevilla puede trasplantar un siglo a otro. Esta tarde de Domingo de Ramos, cuando la Virgen de los Dolores y Misericordia salga a su plaza de Molviedro, se estrenará un manto bordado en el taller de José Antonio Grande de León que parece realmente de hace un siglo y medio. Cuando el paso de palio se vaya tras el de Jesús Despojado hacia la Campana, se cumplirá un sueño de una cofradía que llegó al Domingo de Ramos como de puntillas, procedente de San Bartolomé y del Sábado Santo, pero que se consolidó ahí.

Será una de las novedades de este Domingo de Ramos. Aunque no la única. Para hoy se anuncian los estrenos de nuevas sayas de la Estrella, cuando salga de su capilla para iluminar a Triana, y de la Virgen del Socorro, del Amor. Y será interesante ver por el Parque al Señor de la Paz, del Porvenir, con su nueva túnica bordada, realizada por Manuel Solano, con diseño de Fernando Aguado. También salen recién dorados o restaurados los pasos de la Borriquita y el Señor de las Penas de San Roque, y el de Jesús Despojado (en su primera fase).

El Domingo de Ramos se puede estrenar cualquier cosa. Hoy, por ejemplo, se estrena una calle para las cofradías. Se llama Madre María Purísima de la Cruz. Es la cesión que le hizo Viriato a la nueva beata de las Hermanas de la Cruz por intermedio municipal. La primera cofradía que pasará por esa esquina de la calle Madre María Purísima de la Cruz será la Amargura, nada más salir de San Juan de la Palma. Que sea el paso del Señor del Silencio en el Desprecio de Herodes el primero que pase por esta calle tiene más elocuencia que cualquier discurso. Pues en esa cofradía del Silencio Blanco no hace falta decir nada, que todo lo hablan la Virgen de la Amargura y San Juan sin mediar una sola palabra.

Y seguimos con los estrenos del Domingo de Ramos. Hoy se reestrena el Señor de la Cena después de su restauración. Presidirá el paso del misterio eucarístico, al que sigue el misterio de lo que piensa ese Cristo de la Humildad y Paciencia que permanece absorto en su dolor. Y detrás irá la Virgen del Subterráneo, que puede que no sea la que lleva más nazarenos, pero sí que se lleva el corazón de muchos, prendado de su mirada serena, de su llanto íntimo, de su palio perfecto de proporciones ajustadas.

Hoy va a estrenarse Juan Ignacio Zoido presidiendo el paso de palio de la Virgen de la Hiniesta como alcalde. Ya se sabe que no es la primera vez que sale como tal en una procesión, ni en la presidencia de esta cofradía, pero sí que es la primera que cruza la puerta ojival de San Julián como alcalde. Así es el Domingo de Ramos, que incluso estrena alcaldes, aunque no todos los años.

También hay cambios forzados. Esta cofradía de la Hiniesta se ha visto forzada a alterar su itinerario de vuelta a San Julián por un saliente en los callejones que transitaba al regreso. Se puede pasar por aquí o por allí. El capillita siempre buscará el rincón perfecto, y ya aprendió que ese secreto sólo debe compartirlo con algunos de los más íntimos.

Al final, los íntimos son más de mil, o de dos mil. Al final, siempre nos queda el Amor. Hoy ese Cristo subirá la rampa del Salvador sin la saeta de escalofríos que tantas veces le cantó Pepe Peregil, cuando su voz desafíaba a la noche de un Domingo de Ramos vencido.

Y así se irá otro Domingo de Ramos para que nos queden los recuerdos. Es así como la memoria le ganará el pulso -un año más- al paso invisible del tiempo.

León

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