Agresión en la Sala

  • Una mujer acusada de hurto en un hipermercado agrede a dos vigilantes a las puertas del juicio y pone en evidencia la falta de los espacios que prevé la ley para aislar a los testigos

La Policía Nacional detuvo ayer en los juzgados del Prado de San Sebastián a una mujer, identificada como Dolores M., por haber agredido a dos vigilantes de seguridad que habían sido citados a declarar como testigos en un juicio de faltas contra la propia agresora, que estaba denunciada por un hurto en un hipermercado. Los hechos tuvieron lugar unos minutos después de las doce del mediodía cuando la ahora detenida se encontraba en el hall de la sala de vistas en la que el juzgado de Instrucción número 15 de Sevilla celebraba los juicios de faltas. Dolores M. estaba acusada de una falta de hurto, por haber robado presuntamente el 22 de marzo pasado en el supermercado Alcampo de la Ronda del Tamarguillo una caja de una plancha, posiblemente con la intención de proceder a la devolución de un artículo que había adquirido con anterioridad.

Dos vigilantes la sorprendieron y entonces la mujer les agredió, llegando incluso a lanzarle a uno de ellos una grapadora metálica. La agresora denunció después a ambos vigilantes por supuestos malos tratos, hechos que iban a ser enjuiciados conjuntamente en el mismo juicio.

Cuando los vigilantes y la mujer coincidieron en el hall de la sala de vistas, Dolores M. comenzó a increparles, haciéndoles "cortes de manga", según relataron los propios denunciantes. En un momento dado, cuando uno de los vigilantes se ausentó para ir al baño, fue esperado a su regreso por la presunta agresora, que comenzó a propinarle golpes e incluso llegó a arrancarle un mechón de pelo a su compañera.

Dos policías de paisano que se hallaban a la espera de entrar en otro juicio acudieron en auxilio de los vigilantes, pero aun así no podían reducir a la mujer, que estaba fuera de sí, según algunos testigos presenciales. Por ese motivo, alertaron a sus compañeros de la Policía Nacional, que acudieron de inmediato en un número de hasta 14 agentes, principalmente de las unidades de motos. La llegada de estos policías no pasó desapercibida, dado que incluso dejaron las motos mal aparcadas en la misma puerta de acceso al edificio judicial ante la urgencia de la intervención.

De esta forma se logró finalmente la detención de la mujer, que puede ser acusada ahora de delitos de amenazas graves, atentado a la autoridad y contra la Administración de Justicia, dado que la agresión previa fue a los dos vigilantes que iban a declarar en el juicio contra ella. La vista oral fue finalmente suspendida por otros motivos de carácter procesal, según explicaron fuentes del caso.

La ausencia de salas para separar a los testigos que deben comparecer en un juicio y el retraso en la celebración de las vistas orales, debido al elevado número de juicios de faltas que tienen lugar a diario, está detrás de este tipo de altercados, aunque generalmente no se producen situaciones tan violentas como las que se han vivido esta mañana en los juzgados de Sevilla. En el hall de la sala de vistas donde se produjo el incidente había hasta 50 personas esperando entrar en juicio, entre las que había madres con sus bebés y carritos, y un minusválido en silla de ruedas, soportando el calor propio de un edificio que no reúne las condiciones, en un hall pequeño y muchos de ellos estando incluso de pie, dado que no hay asientos disponibles para tantas personas.

El decano de los jueces, Francisco Guerrero, considera que no es normal que se produzcan estos altercados, si bien mostró su preocupación por la coincidencia de testigos y denunciantes en unos espacios tan reducidos, al igual que sucede en la sede del edificio Noga, donde se celebran los juicios penales.

Sucesos como el de ayer ponen de manifiesto que no se cumple la ley de Enjuiciamiento Criminal, cuyo artículo 704 establece que "los testigos que hayan de declarar en el juicio oral permanecerán, hasta que sean llamados a prestar sus declaraciones, en un local a propósito, sin comunicación con los que ya hubiesen declarado, ni con otra persona", aunque la finalidad de ese aislamiento no es evitar una agresión como la que tuvo lugar ayer a las puerta de la sala, sino que las personas citadas a declarar como testigos tengan contacto antes del juicio.

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