La hija de Carmen Fernández no se persona para cobrar los 1,7 millones

  • El reparto de la indemnización por la retirada irregular de los niños Iván y Sara no ha podido iniciar porque la menor de 17 años no se ha personado aún en el expediente.

El juez de Sevilla que debe entregar la indemnización de 1,7 millones de euros a los herederos de Carmen Fernández por la retirada irregular de sus hijos Iván y Sara no ha podido iniciar el reparto porque la menor de 17 años no se ha personado aún en el expediente.

Fuentes del caso han dicho hoy a Efe que el juez de Familia 7 de Sevilla tiene paralizada en la cuenta de su juzgado dicha cantidad entregada por la Junta de Andalucía, pues hasta ahora solo se han personado para cobrarlas los dos hijos mayores de Carmen, fruto de una anterior relación.

Los herederos de Carmen Fernández pueden cobrar esa cantidad desde hace dos meses y medio, cuando el Tribunal Constitucional desestimó, a principios de febrero, el recurso de la Junta contra el fallo que la condenó a pagar 1,7 millones de euros a la mujer.

La niña, ahora de 17 años, había vuelto voluntariamente con su madre y residía con ella en Madrid cuando Carmen falleció el 7 de diciembre de 2007.

Fuentes del caso no han podido explicar el motivo por el que la menor aún no se ha personado en el procedimiento de herencia y han añadido que Iván, al ser menor de edad, solo puede hacerlo a través del matrimonio que lo acoge.

Al haber fallecido la madre biológica, este matrimonio de Dos Hermanas (Sevilla) realiza en la actualidad los trámites para ser declarados tutores legales del menor, han añadido las fuentes.

La Junta de Andalucía retiró a Carmen sus hijos Sara e Iván en 1996, cuando tenían 4 y 5 años, porque sufría un alcoholismo del que se recuperó a los pocos meses, pero a partir de entonces fueron inútiles todos sus esfuerzos por recuperarlos, sustanciados en once fallos judiciales.

La Audiencia de Sevilla, en la mayor cuantía concedida hasta ahora por este tipo de asuntos, otorgó a Carmen un amplio abanico de indemnizaciones que tuvo en cuenta el cáncer de pulmón que padecía y que los jueces consideraron "consecuencia directa o indirecta del sufrimiento soportado" y, por lo tanto, "lesión sufrida de manera ilegítima".

Parte de la indemnización por daño moral fue por la frustración de la madre al ver que perdía "su razonable expectativa" de recuperar a sus hijos, realidad que "se alejaba más y más, recreando un dolor que iba in crescendo, cual si a un cuerpo le van arrancando de forma lenta pero progresiva los distintos miembros", según la sentencia.

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