Calle Rioja

Cumbre americana en el Real Alcázar de Sevilla

  • Reconocidas. Aguas Santas Ocaña, una sevillana que fue primera dama de Honduras, y Genoveva Casanova, una mexicana que se hizo sevillana por amor: dos mujeres solidarias.

CUANDO Sergio Frenkel puso en marcha el Festival de las Naciones en Sevilla, allá por 1993, acababa de irse Maradona del equipo de Nervión. El de Heliópolis iniciaba su lanzamiento para regresar a Primera División un año después. La iniciativa lúdico-cultural de este argentino se ha mantenido con cuatro alcaldes de tres partidos distintos: Alejandro Rojas-Marcos, Soledad Becerril, Alfredo Sánchez Monteseirín y Juan Ignacio Zoido.

Como contrapunto de una cumbre de Panamá descafeinada por las ausencias, la entrega de los premios solidarios tuvo un marcado acento americanista. En el vigésimo aniversario del Festival, su mentor incluyó entre las premiadas a dos luchadoras por los más desfavorecidos vinculadas a ese continente.

Aguas Santas Ocaña es una sevillana de Brenes que fue primera dama de Honduras el tiempo que su ex marido Ricardo Maduro permaneció al frente de la presidencia. Esta diplomática sevillana ha ejercido una notable labor con las causas de los que más sufren, en especial los menores testigos protegidos. Los últimos tres años ha trabajado en Filipinas y desde allí ha regresado a Madrid, mucho más cerca de su Brenes natal que Manila o Tegucigalpa. Por encima de banderías, la buena relación que mantuvo con Gaspar Zarrías cuando éste era el hombre fuerte de San Telmo sigue con el grupo que gobierna en el Ayuntamiento. El premio se lo entregó Gregorio Serrano, delegado de Empleo, Economía, Fiestas y Turismo.

La mexicana Genoveva Casanova hizo un viaje a la inversa y como Aguas Santas por los designios del amor. Separada de Cayetano, sigue siendo la nuera favorita de la duquesa de Alba, que quiso entregarle personalmente el galardón del Festival de las Naciones. Trabaja para Naciones Unidas y el relato de sus vicisitudes dejó huella en el auditorio del Alcázar. Allí se impartieron lecciones de generosidad por parte del doctor Pérez Bernal, apóstol laico de las donaciones y los trasplantes, y Eduardo Dávila Miura, un torero que dejó en el aire una frase del padre Leonardo Castillo y sus costaleros para un Cristo vivo: "Recibir sin olvidar y dar olvidando".

El Festival de las Naciones arrancó un año después de la Expo en el Palenque y el Casino de la Exposición, edificios de los certámenes del 92 y del 29, respectivamente. Se asentó en el Prado de San Sebastián, donde estuvo la Feria hasta 1973; ubicación donde sobrevivió a la noria de Alfredo I, a la biblioteca de Zaha Hadid y al paso que lleva a la estación de autobuses del Prado. Se podría añadir los juzgados del Prado, los más mediáticos de la España de trapisonda, si se hiciera la Ciudad de la Justicia.

Veinte años de argentinos. El Papa de Roma, la reina de Holanda, el Pichichi de España y este sevillano adoptivo que acompañó a una delegación de agentes y empresarios sevillanos que fueron a promocionar la ciudad en Nueva York. Para que la visiten quienes suben a los autobuses turísticos que el empresario Enrique Ybarra, otro de los galardonados, puso en marcha en cien ciudades del mundo mundial.

La noche se apiadó de los presentes dejando la lluvia para la jornada posterior. El 93 del Festival de las Naciones homenajeaba al 92 en la persona de Carlos Telmo. 1993 fue el año que Los del Río lanzaron Macarena y este año celebran sus bodas de oro artísticas desde que con quince años debutaron en El Guajiro.

Historias para un cartel de Reyes de la Lastra, que recogió su premio para orgullo de sus dos hijos, ella recién llegada de Bristol. La ONCE le coge el testigo al Banco de Alimentos en el premio Príncipe de Asturias, que celebrará el viernes en su sede de Resolana, conectados con el teatro Campoamor de Oviedo, con una fabada multitudinaria. Hijo de rey. Como el Real Alcázar donde vivió Pedro I, protagonista de un ciclo que empieza hoy en la Universidad, y donde se casó Carlos V con su prima. Con unos invitados que lucían unos trajes muy distintos de los que diseñan Victorio & Luccino, cosecha 92.

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