Fenómenos sociales menores de edad

  • Paula Herrero, profesora de la Universidad Loyola Andalucía, analiza la participación de los adolescentes en internet y la influencia que ejercen en la sociedad

Martha Payne, una escolar escocesa de 9 años, inició en mayo de 2012 un blog con la ayuda de su padre con fotografías de los menús de su comedor escolar y comentarios sobre su escaso valor nutritivo bajo el título NeverSeconds (Nunca repetimos). Una bandeja con un trozo de pizza precocinada, una croqueta, algunos granos de maíz y una magdalena como postre, ésta fue su primera imagen. Lo que comenzó como un inocente trabajo escolar se convirtió en debate nacional. Las fotos de Martha, retratando con toda su crudeza la comida "basura" del colegio, indignaron a los británicos y activaron una campaña a favor de los menús saludables en las escuelas, apoyada, entre otros famosos, por el cocinero Jamie Oliver.

A sus 9 años, esta escocesa se convirtió en un fenómeno social, burló la censura de su colegio, consiguió implantar menús saludables en los colegios públicos de su país y recaudar fondos para la ONG Mary's Meal.

En su tesis doctoral, la sevillana Paula Herrero ha recopilado 13 casos de menores de edad como el de Martha Payne que han utilizado la tecnología para mejorar su entorno social, además de ejercer una gran influencia en la sociedad a través de internet y conseguir que personajes populares de la talla de Michelle Obama apoyen sus causas.

La investigación, defendida por su autora el pasado 26 de febrero en la Universidad de Sevilla, trata de explicar la participación de los niños y adolescentes en internet y su papel como creadores de contenidos digitales. Para ello, ha entrevistado a 1.187 estudiantes andaluces de entre 9 y 18 años y analizado sus comportamientos en la red.

"La mayoría de los jóvenes creadores de contenidos que hemos presentado crearon sus propios medios aproximadamente en el año 2012", explica Paula Herrero, periodista y profesora de la Universidad Loyola Andalucía en las sedes de Sevilla y Córdoba. Es el caso de Robby Novak (Tennessee, Estados Unidos, 2004), conocido como Kid President (El pequeño presidente), que creó su propio canal de Youtube en octubre de 2012 con el objetivo de "hacer del mundo un lugar feliz". El niño cuelga vídeos con mensajes optimistas y motivadores pese a padecer una grave enfermedad en los huesos que le provoca numerosas fracturas. También destaca el caso de Isadora Faber, una niña de Brasil que creó un blog para denunciar las infraestructuras de su colegio. "Trataron de censurar su perfil en Facebook, la acusaron de manipulación y amenazaron a su familia y, sin embargo, consiguió abrir un debate sobre el estado de la educación pública en Brasil", explica Herrero.

La investigación de la profesora de la Universidad Loyola Andalucía subraya que "la influencia de los padres en la alfabetiza mediática de sus hijos en mínima": "El papel de la familia como motivadora de sus hijos es irrelevante. La familia está más preocupada por controlar el uso de la tecnología que por acompañar a los más pequeños en su aprendizaje".

Además, la labor de los docentes y las actividades que se llevan a cabo en la escuela relacionadas con la alfabetización informal "no está causando el efecto deseado sobre los estudiantes como creadores de contenidos digitales". Esto "nos hace cuestionarnos si se está produciendo una falta de coherencia dentro del sistema" entre las tareas que en clase se asocian con la creación de contenidos digitales y su consonancia con las tendencias tecnológicas, las inquietudes, intereses o necesidades creativas de los jóvenes.

Herrero concluye, de este modo, que no son ni las familias ni los profesores los que influyen en los niños en el aprendizaje de las nuevas tecnologías ni en la creación de contenidos, sino sus iguales: "El mayor agente de influencia de los niños son ellos mismos", comenta. "Sabemos que los amigos incitan a sus semejantes para que desempeñen determinadas actividades. De hecho, la respuesta de los niños al cuestionario manifiesta que la motivación que reciben de sus compañeros favorece su implicación en el mundo virtual donde, principalmente y de forma simultánea, intercambian mensajes, exhiben sus gustos, comparten sus creaciones y refuerzan su amistad rompiendo con los límites del espacio físico", comenta Paula Herrero en su tesis.

La cuestión es si estos menores son conscientes de la autoridad o el dominio que pueden ejercer sobre los otros y los intereses comerciales que hay detrás. Evan Snyder, más conocido como Evan HD Tube, por ejemplo, ha transformado su pasión por los juguetes en un modo de vida y se ha convertido en el niño más rico de Estados Unidos gracias a su labor como comentarista en Youtube de videojuegos, juguetes, golosinas, meriendas y toda clase de actividades lúdicas para chicos de su edad. También está el caso de Marshall Reid, que, tras sus vídeos en Youtube, protagonizó una gira por EEUU proclamando las bondades de una dieta saludable patrocinada por una empresa de queso light bajo el lema Portion size me (Una porción de mi talla).

"A mí me preocupa la sobreexposición de estos niños en la red", reconoce Paula Herrero. "Para participar en Youtube hay que tener 13 años, y Robby Novak, por ejemplo, abrió su canal con 10". La joven centra ahora sus investigaciones en abordar los límites legales y cómo algunas marcas comerciales respaldan a estos fenómenos sociales menores de edad.

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