Inversores vascos compran el edificio de Cortefiel de Tetuán por 10,4 millones

  • El vendedor es el empresario de Granada que tiene la propiedad del inmueble del Horno de San Buenaventura de la Avenida de la Constitución Aún no se ha hecho público si el comprador es una sociedad o un fondo de inversión

Comentarios 7

Una nueva operación inmobiliaria en la calle más cotizada de la ciudad. Inversores vascos han cerrado la compra del edificio de Cortefiel de Tetuán por 10,4 millones de euros. Se trata del inmueble del número 18, donde está abierto uno de los comercios de esta conocida firma de moda. Tiene tres plantas y hasta ahora era propiedad de la entidad Acacio S. L. , con domicilio social en Granada. Esta sociedad es la misma que compró recientemente el edificio del Horno de San Buenaventura en la Avenida de la Constitución, tal como avanzó este periódico en su momento. Fuentes vinculadas a la negociación confirman que ha habido conversaciones con cinco empresas inversoras de fuera de Sevilla, siempre con la condición de que el cambio de titularidad no supusiera el cierre del negocio de Cortefiel, que ocupa el inmueble en régimen de alquiler y que, en el fondo, es lo que hace atractiva la operación al estar asegurado el pago de la renta.

Las mismas fuentes no han querido precisar si el comprador es una sociedad o un fondo de inversión, lo único que han precisado es que se trata de inversores vascos. Hay que recordar que también inversores del País Vasco se hicieron en una subasta judicial por 3,5 millones de euros con el local de Punto Roma, de 500 metros cuadrados, en el sector de la calle Alfonso XII más próximo a la Plaza del Duque, otro de los puntos más valorados por su proximidad a los grandes almacenes sobre los que orbita la actividad comercial del casco antiguo. El local era de la sociedad Calles Céntricas de Sevilla, S. L., vinculada al empresario José María Gil Silgado, también conocido entre otras facetas por su incursión en el mundo del fútbol. Pero los impagos sucesivos de la hipoteca obligaron a la correspondiente entidad financiera a promover una ejecución hipotecaria y sacar el local a subasta judicial con un precio de salida de cuatro millones de euros. En la subasta pujaron la propia caja de ahorros y una sociedad vinculada a la misma. La operación se cerró con un precio de adjudicación de 3.528.192 euros, el mismo en el que se vendió acto seguido a la sociedad. Punto Roma paga una renta de 22.000 euros al mes. La finca dispone de planta baja, de 270 metros cuadrados, y de planta sótano, de 230.

Esta misma semana, tal como avanzó este periódico, se alcanzó un preacuerdo para que el Grupo Restalia se haga con el local donde ha operado la firma de comida rápida Pans&Company en la plaza de la Campana durante 17 años. El negoció especializado en los bocadillos cerró tres días antes del comienzo de la Semana Santa y no han pasado ni dos semanas cuando ya hay nuevo inquilino, lo que demuestra la celeridad con la que se ocupan determinados locales estratégicamente ubicados aun en períodos de crisis. Restalia suele hacer alquileres por 15 años. Fuentes de la propiedad precisaron el viernes que el acuerdo no está cerrado pese a que los carteles anunciaban el jueves el nuevo negocio.

La calle Tetuán es la más cotizada de la ciudad, una aureola que extiende a su entorno urbano. A pesar de la crisis económica, forma parte del grupo selecto de vías urbanas que pueden presumir de tener todos los locales ocupados en la actualidad, lo que no ocurre precisamente en Sierpes, donde sigue habiendo cerca de una decena de bajos comerciales sin actividad. Otra calle castigada por la crisis es Asunción, en el barrio de Los Remedios, en cuyo tramo peatonal hay cerca de 20 establecimientos clausurados a la espera de nuevos negocios. El movimiento más reciente en Tetuán ha sido el cierre de la joyería Reyes, cuyos dueños han alquilado el inmueble a la firma italiana de cosméticos Kiko, que asume una renta de cerca de 20.000 euros mensuales por 15 años. La crisis genera un curioso fenómeno de concentración de la demanda por los locales comerciales. En el caso de Sevilla, ocurre en el eje comercial constituido por las calles O'Donnell, Velázquez y Tetuán, que se mantiene en su posición hegemónica en detrimento de otras zonas tradicionalmente bien consideradas. La concentración no supone que estos locales se revaloricen en plena crisis, pues los precios en estos casos también sufren tendencias a la baja, al igual que sucede en las mejores calles de otras ciudades de España. Lo que sí se percibe es que la demanda -dada la evidente disminución de las ventas- tiende a focalizar la búsqueda del local en el punto más transitado posible, ya que muchos de los gastos que genera la apertura de un establecimiento son los mismos en un lugar que en otro de la ciudad: personal, suministros, obras, etcétera. Pero una ubicación diez garantiza en principio un resultado en ventas satisfactorio.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios