Menudo teatro el de los sentidos

  • 54 niños ciegos y deficientes visuales interpretan estos días obras infantiles en Sevilla y la provincia

"¡Qué viene un dlagón!, ¡qué viene un dlagón... ololoso!". No, no se trata de una errata, cambien las eles por erres y comprobarán cómo todo tiene sentido. Aún lo entenderán mejor si ayer fueron espectadores de la obra de teatro infantil Un cuento chino que la Sala Joaquín Turina de Cajasol acogió dentro de la III Muestra Estatal de Teatro Infantil de la ONCE. El mérito de sus actores, niños ciegos o con deficiencias visuales de entre 7 y 17 años, no sólo radicó en hablar con ese peculiar acento mandarín durante algo más de una hora, sino en demostrar a los allí presentes que, más allá de sus limitaciones físicas, sobre las tablas son capaces de poner en escena un derroche de sentidos.

La historia, que se desarrolla en la aldea de Tiam Nam -acompañado de un logrado decorado-, tiene como protagonista a Chin Lu, un niño que siempre dice mentiras y al que, como en Pedro y el Lobo, su pueblo ya no cree aunque, por una vez, diga la verdad. El final no puede contarse aunque se adivina, puesto que hoy a las 11:30 esta compañía, Agrupación Menudo Trajín de la ONCE Cádiz, volverá a interpretarla en la Sala Gutiérrez de Alba de Alcalá de Guadaíra.

Menudo Trajín fue la compañía que ayer inauguró la muestra que hasta mañana sorprenderá por el alto nivel de sus actores en distintos puntos de Sevilla y la provincia. Los encargados de inaugurar este evento cultural: el delegado del Gobierno de la Junta de Andalucía en Sevilla, Demetrio Pérez; el delegado territorial de la ONCE en Andalucía, Patricio Cárceles; y el director general de la ONCE, Ángel Sánchez, quien ayer resaltó en la apertura de la muestra cómo "en el teatro no existen personas con discapacidad, todos podemos ser capaces" y cómo "estos niños, además de estudiar y hacer deporte, desarrollan sus actitudes artísticas".

Cuatro son las obras que están siendo representadas desde ayer en Alcalá de Guadaíra, Dos Hermanas, Sevilla y Santiponce y cuatro las agrupaciones de la ONCE provenientes de Almería (Las Cacatúas Parlantes), Baleares (Es Mussol Teatro), Cádiz (Menudo Trajín) y Sevilla (Cachiruela).

En esta muestra participan un total de 54 niños con deficiencias visuales. En Un cuento chino, de Belén Pérez Daza, intervienen 19 jóvenes. El espectáculo más numeroso de manos de una compañía que ha cumplido ya siete años y cosechado reconocimientos como el último premio del certamen nacional de teatro Villa de Conil. Por su parte, la compañía sevillana, puesta en marcha en 1992 -que ayer se estrenó en la Casa de la Cultura de Santiponce con Entre hadas y duendes, de Mario Erramuspe-, cuenta con un repertorio de seis obras en las que actúan niños de 8 a 15 años.

La obra en Cajasol fue un ejemplo de integración, imaginación y superación en el que más allá de la moraleja final se desprendió una lección que hizo que los espectadores más pequeños mantuvieran la atención y la mirada más noble sobre unos niños que ven el mundo con otros sentidos.

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